Con más de tres décadas de experiencia en la política y un profundo conocimiento del mapa electoral bonaerense, Sebastián Pareja se fue consolidando como una figura central en el armado de La Libertad Avanza (LLA). En la provincia de Buenos Aires y la CABA, su rol no ha sido menor: fue el encargado de proyectar al partido de Javier Milei en los distritos más desafiantes para el oficialismo libertario.
Tras la renuncia de Menem al balotaje frente a Néstor Kirchner, Pareja continuó a su lado cuando el riojano asumió una banca en el Senado en 2005. Con vínculos que nunca rompió con la familia Menem, Pareja regresó a la función pública durante el gobierno de Mauricio Macri, donde fue designado director de Asuntos Jurídicos del Renaper, bajo la órbita del Ministerio del Interior. Su llegada al cargo estuvo apadrinada por Octavio Frigerio —exinterventor de YPF y padre del actual gobernador entrerriano, Rogelio Frigerio—.
En esa etapa, como ya publicó Tribuna de Periodistas, Pareja se acercó a Emilio Monzó, con quien buscó cimentar una pata peronista dentro de Cambiemos. Su influencia creció en la Primera y Tercera sección electoral bonaerense, lo que le permitió entablar vínculos tanto con sectores del PRO como con estructuras tradicionales del PJ.
Sin embargo, dentro del mundo macrista, cosechó opiniones divididas: algunos destacan su capacidad de negociación, mientras que otros lo señalan como un exponente de las prácticas políticas tradicionales que Javier Milei rechaza bajo el rótulo de “casta”.
La ruptura entre Monzó y Macri marcó un punto de inflexión. Pareja se mantuvo leal a Monzó hasta 2021, cuando decidió cortar vínculos tras sentirse relegado en el armado de listas de Juntos por el Cambio, particularmente por el acuerdo entre Diego Santilli (PRO) y Facundo Manes (UCR).
Desencantado, regresó a sus raíces políticas. Fue Lule Menem, actual operador de máxima confianza de Karina Milei, quien lo convocó para encabezar el armado libertario en la provincia de Buenos Aires. Desde entonces, Pareja se convirtió en una pieza clave para el despliegue territorial de LLA, aportando fiscales, armadores locales y dirigentes para las listas de los 135 municipios bonaerenses.
En las elecciones de 2023, trabajó codo a codo con Carlos Kikuchi, entonces armador nacional de LLA, y ambos lograron ingresar al Senado provincial. Sin embargo, tras el pacto entre Milei y Macri, se desataron tensiones internas. Kikuchi rompió con el oficialismo libertario y fue tildado de “traidor” por el entorno presidencial. En cambio, Pareja se mantuvo leal a Karina y Lule, y pidió licencia en su banca para asumir al frente de la Subsecretaría de Integración Socio Urbana.
Hoy, junto a Karina Milei y Lule Menem, Pareja forma parte de una tríada que logró avanzar en la conformación formal del partido LLA en los cuatro distritos más relevantes del país: Ciudad de Buenos Aires, provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.
Desde ese lugar, Pareja busca consolidarse como uno de los actores más influyentes del universo libertario, no sólo en lo que refiere a lo legislativo, sino también como “controlador” de los hombres de Santiago Caputo en la SIDE desde su flamante cargo como titular de la Comisión Bicameral de Inteligencia.
“Es leal con los suyos y los suyos son leales con él. Pero no construye para Javier. Construye para él”, dijo a revista Noticias un hombre que lo trató en demasía. De hecho, no hay nada parecido a un libertario entre su grupo.
El caso más visible tomó fue el de Pablo Morillo, kicillofista duro y funcionario bonaerense hasta 2023 -“el mejor preparado para ser Presidente”, decía- al que Pareja metió de candidato. Por esto, y por la bronca acumulada, soldados del caputismo apuntaron contra Pareja. Fantino, en su programa, hizo lo mismo. Pareja les respondió con sorna: “Criticar a los candidatos es criticar al Presidente”.

