Lunes, 03 Agosto 2026 11:56

Milei exacerba su fórmula: estabilidad y confrontación - Por Mariano Bergero

Sin votos para eliminar las Paso, el Presidente apuesta a la independencia del Banco Central como nuevo emblema de gestión. Mientras el FMI celebra la macro, el Gobierno mantiene abiertas disputas políticas, judiciales y diplomáticas que también moldean su proyecto de poder. 

Antes de pedirle a la vicepresidenta Victoria Villarruel que deje el cargo, arme un partido y gane las elecciones –en un nuevo capítulo de una disputa interminable en la cúpula del Gobierno nacional–, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, volvió a admitir esta semana, en conversaciones privadas mantenidas en la Casa Rosada, que los votos para eliminar las Paso no están ni estarán. 

Santilli fue más allá. Contó que ya le advirtió al Presidente sobre el elevado costo político y económico que tendría para el Gobierno reunir las voluntades necesarias para evitar las primarias previstas para el 9 de agosto de 2027. “Ya convencí a Milei”, aseguró ante algunos de sus interlocutores. Si así fuera, en los próximos días deberían aparecer señales de un reseteo de la estrategia que hasta ahora impulsaba la Mesa Política que conducen Karina Milei y los primos Menem.

En otras usinas del mileísmo, sin embargo, relativizan la afirmación del “Colorado”. Sin desconocer la objetiva desventaja legislativa, sostienen que harán el intento. El plazo autoimpuesto es diciembre. La lógica es evidente: cualquier maniobra para modificar las reglas electorales sería todavía más difícil de justificar en el propio año de los comicios.

Mientras el oficialismo asume esa dificultad, aceleró en paralelo con un tema que para la mayoría carece de atractivo político, pero al que Milei le asigna una relevancia central: la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.

Ante la imposibilidad de eliminar las Paso y mejorar así las chances de una victoria en primera vuelta –un escenario que hoy casi ninguna encuesta vislumbra–, la prioridad legislativa pasará por hacer flamear la bandera de la independencia de la autoridad monetaria como ancla para sostener la baja inflación y la estabilidad cambiaria.

Sobre esos objetivos, hubo una coincidencia casi unánime entre los especialistas. Sin embargo, varios extitulares del Banco Central marcaron límites. Entre ellos, Martín Redrado, quien definió la reforma como “una condición necesaria, aunque no suficiente”, para dotar de vigor y previsibilidad a una economía que todavía no logra salir del dilema entre ganadores y perdedores que genera el actual modelo.

Es una percepción que también pareció llevarse del país Kristalina Georgieva, directora gerenta del FMI, el principal acreedor de la Argentina. La funcionaria elogió la marcha de la macroeconomía, se mostró preocupada –como prácticamente todos los observadores– por el “metro cuadrado” de los argentinos, una variable clave para la sustentabilidad política del programa, y terminó observando de primera mano lo que muchos consideran la principal garantía de repago de los más de 57 mil millones de dólares que el país adeuda al organismo: Vaca Muerta.

Mientras Georgieva recibía una camiseta de la Selección con su nombre en la espalda, el economista Ricardo Arriazu –una de las voces más escuchadas por el Presidente y por el “círculo rojo”– describía con crudeza las consecuencias del cambio de paradigma productivo. Habló de grandes conglomerados urbanos rezagados frente al ingreso de dólares que generan el petróleo, el gas y la minería.

“Esto va a generar bolsones de descontento, bolsones de desempleo y de pobreza, justo en la zona políticamente más intensa, y hay que pensar cómo se resuelve el problema. Hay que pensarlo”, advirtió durante un foro de inversores. Al mismo tiempo, resumió lo que para muchos parece una contradicción, pero que ayuda a describir la economía de Milei: “Nunca antes vi un gran excedente de dólares con falta de empleo”.

Como si fuera poco, Georgieva tuvo acceso a un ámbito reservado para muy pocos. En un gesto que algunos sectores opositores compararon con las “relaciones carnales” de los años 1990, participó de la Mesa Política que encabeza Karina Milei y que funciona como el principal laboratorio electoral del oficialismo para buscar la reelección presidencial.

Los que van a enfrentar a Milei

La titular del Fondo también pudo comprobar que existen dinámicas que los hermanos Milei no controlan, aunque eventualmente puedan beneficiarlos. Esta semana apareció una primera señal visible de inquietud en Cristina Fernández de Kirchner y en su hijo Máximo.

Axel Kicillof observa encuestas en las que aparece bien posicionado y se entusiasma. Sin embargo, para transformar esa expectativa en intención de voto y luego en apoyo efectivo en las urnas, primero deberá resolver la gigantesca interna que mantiene con La Cámpora, el sector más alineado con Cristina, que continúa resistiéndolo aunque, por momentos, envía señales de estar dispuesto a negociar.

La nueva estrategia de la expresidenta amplía el alcance de la disputa. Agotadas las instancias judiciales en el país, el objetivo ahora es apoyarse en una ofensiva internacional que incluye la conformación de un comité de juristas extranjeros. La empresa es compleja, carece de antecedentes locales y, además, cualquier recomendación o resolución que pudiera surgir no tendría carácter vinculante.

Cristina busca obtener alguna mejora en las condiciones de su detención domiciliaria. Pero, sobre todo, procura fortalecer su posición relativa dentro del peronismo y llegar con más herramientas a la negociación inevitable con el axelismo. Allí parece jugarse una parte sustancial del futuro opositor, mientras Milei intenta consolidar un proyecto político que todavía depende tanto de los números de la economía como de las fragilidades de sus adversarios.

La semana dejó una paradoja adicional para Milei. Mientras el Gobierno intenta convencer al mercado, al FMI y a los inversores de que la Argentina es un país cada vez más previsible, abrió simultáneamente dos controversias difíciles de explicar fuera de sus fronteras: una nueva escalada con Brasil tras insultar a Lula, y un decreto que habilita la expulsión de extranjeros por agravios contra el país.

Quizá ninguno de estos frentes tenga consecuencias inmediatas. Pero ambos recuerdan que, además de administrar la economía, el Presidente deberá conducir algo más complejo: los costos políticos de una confrontación permanente que entusiasma a los propios, pero no siempre suma nuevos adherentes.

Mariano Bergero 
Fuente: https://www.lavoz.com.ar/opinion/milei-exacerba-formula-estabilidad-confrontacion_0_vzq45wkcd0.html

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