Desde hace un tiempo, el escenario político prometía un comienzo informal de la campaña para 2027 al término del Mundial de Estados Unidos. La promesa se cumplió. Javier Milei inició ese camino con una cadena nacional que sentó las bases de su estrategia para el sueño de reelección: la baja de la inflación y el espanto que producen sus antecesores. En simultáneo, con su última movida judicial, Cristina Fernández de Kirchner le marcó la agenda a un peronismo todavía entrampado entre su interna y su último paso por el poder. Y distintos pesos pesados del círculo rojo inundan la zona de mediciones de imagen y estudios focales para identificar si todavía queda espacio para una tercera vía.
Falta más de un año para la elección presidencial y ni siquiera tenemos todavía certezas sobre el calendario. Tampoco sabemos si el cronograma incluirá o no las primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias. El trabajo legislativo para la eliminación o —en el peor de los casos— suspensión de esas PASO es uno de los objetivos prioritarios para el Gobierno en el tramo final del 2026. En La Libertad Avanza confían en una pronta aprobación en el Congreso de la denominada “reforma política”. Apuntan al corto plazo, aunque la fina matemática de las dos cámaras no permite asegurarlo aún.
El mensaje oficial hacia afuera es claro. Con apenas horas de diferencia, dos referentes del Gobierno expusieron con convicción su optimismo electoral. Luis Caputo dijo en A24 que no tiene “ni la más mínima duda” del triunfo de Milei en 2027 y Patricia Bullrich fue un paso más allá cuando confesó en Clarín que le gustaría ser presidenta después de esa reelección. Llamativamente, el desborde de confianza que muestran los libertarios coincide con el piso de imagen de la gestión, que mostró en julio otro mes con tendencia a la baja.
El Índice de Confianza del Gobierno de la Universidad Di Tella, uno de los predictores favoritos del establishment, volvió a marcar números negativos y habla de una caída de más del 20% en lo que va del año. La situación se explica únicamente por la economía real y el golpe al bolsillo. Sobran los indicadores para justificarlo: el derrumbe del ingreso disponible respecto a 2023 y su conexión directa con los más de diez meses consecutivos de pérdida salarial en el sector registrado, la crisis del consumo masivo con otro retroceso en los datos recientes o la actividad en rojo en los sectores de la economía que sostienen la canasta de empleo.
Las advertencias más interesantes de la semana pasada llegaron, nuevamente, de los que opinan desde la afinidad ideológica. El economista Ricardo Arriazu dijo que Argentina está ante una “oportunidad fenomenal”, pero dudó sobre la viabilidad del programa e insistió con su preocupación por el desempleo en los centros urbanos. Un informe de la Fundación Pensar, think tank del Pro, adjuntó datos de Fernando Moiguer sobre la estructura social del país. Según el estudio, un 76% de los argentinos subsiste con ingresos familiares menores a 1,9 millones de pesos. Agregaron que “las familias nunca estuvieron tan endeudadas” porque “la tarjeta y los préstamos funcionan como un complemento del salario”.
El panorama no parece esperanzador. Con estos datos y sin perspectiva de recuperación a corto plazo, es casi imposible proyectar una reelección. Sin embargo, el gobierno de Milei tiene un arma secreta, una ventaja infalible: su oposición. Y lo saben, claro. El fantasma del último desorden peronista está vivo y el trauma inflacionario del 2023 sigue latente. Hay que sumarle la confrontación entre CFK y Axel Kicillof para que el combo sea todavía más complejo. Cristina volvió a la centralidad con la presentación de sus abogados internacionales, mientras La Cámpora mandó emisarios a distintas partes del mundo para sumar apoyos. Los liderados por Máximo estaban más que conformes con la repercusión de la jugada. La Casa Rosada celebró el movimiento y el gobernador bonaerense quedó atrapado en la incomodidad.
Primero está la aritmética de la campaña. Sin PASO y con el peronismo dividido, Milei puede ganar en el 27 incluso entre los escombros del poder adquisitivo de la clase media. Su estrategia pondrá el foco, una vez más, en el doloroso recuerdo de lo anterior. Es un arma de doble filo. En un equilibrio muy fino, Milei necesita mantener vivo al kirchnerismo como alternativa. Sin embargo, si la economía de los hogares sigue en terapia y la opción electoral alimentada por el oficialismo es el cuco de los sectores de poder, se puede empezar a escuchar el tic tac de una bomba de tiempo. La oferta peronista debe mantenerse lo suficientemente competitiva para asustar a una porción de los votantes pero no tan competitiva como para ahuyentar inversores y hacer tambalear los activos financieros.
Solo en este contexto se entiende la lógica del discurso por cadena nacional sobre la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. El mensaje estuvo evidentemente desconectado del sentir popular. Con menos de sesenta mil menciones en el universo de redes sociales, la del último jueves fue la cadena nacional que menos reacciones despertó desde el 10 de diciembre de 2023 (fueron 15 en dos años y medio). Ni siquiera tuvo el impacto deseado en su tierra más fértil, el ágora digital, pero el Presidente buscó recuperar algunos elementos de su propuesta original. Y, sobre todo, apuntó a despejar dudas de mediano y largo plazo. “Aunque nosotros no estemos acá, se van a hacer las cosas bien”, le quiso decir al mundo. La actitud responde precisamente a la preocupación planteada en el cierre del párrafo anterior.
Este juego de extrema sensibilidad no admite espacio, a priori, para una tercera vía. El contundente fracaso del armado que inventaron algunos gobernadores en las legislativas del 2025 empezó a desmalezar ese camino. Además, casi todos los mandatarios provinciales tienen habilitada su propia reelección.
Hay por lo menos seis provincias que tienen acuerdos prácticamente cerrados con el gobierno nacional. Son Mendoza, Chaco, San Luis, San Juan, Entre Ríos y Chubut. La de Nacho Torres sería una incorporación, mientras que Rogelio Frigerio y Alfredo Cornejo van a revalidar lo hecho el año pasado. Neuquén, Santa Fe, Jujuy y la Ciudad de Buenos Aires avanzan con negociaciones por el mismo objetivo. Salta y Misiones todavía tienen algunas disputas que resolver puertas adentro, como la situación de Sáenz o la interna en el roverismo, pero podrían acordar con los libertarios una especie de competencia de baja intensidad. Corrientes no elige gobernador y hay disposición para arreglar. Solo quedan exentos los opositores más férreos. El mapa cambia.
A pesar de la tendencia acuerdista, el cronograma será disperso. Casi todos van a desdoblar las elecciones provinciales. Algunos están obligados por ley y otros porque mantendrán las primarias incluso aunque se suspendan en el plano nacional. Lo más probable es que aquellos que cierren pactos con el Gobierno ofrezcan poner sus comicios en días específicos para evitar que un peronismo triunfalista se lleve la foto exclusiva. Por ejemplo: Osvaldo Jaldo, de Tucumán, ya anticipó elecciones para el 9 de mayo. Podría ser una fecha compartida con alguno de los aliados. La Ciudad y la Provincia de Buenos Aires aportan, por obvias razones demográficas, las fechas que más preocupan.
El cuarto factor de la conversación es al que podríamos definir como el de “los nuevos outsiders”. Dos encuestadoras incorporaron figuras del mundo empresario entre los posibles candidatos. Aparecieron, con buenos números, Marcos Galperín y Daniel Hadad. Jorge Brito era el que ya asomaba, mientras que Miguel Galuccio es el nombre con el que sueñan algunos sectores del círculo rojo. La lista se enmarca en una premisa que circula hace meses: “Cualquiera puede ser el próximo presidente”, se dicen unos a otros en sus almuerzos del círculo de rosca porteña o en cenas privadas.
Un reciente focus group reservado aporta dos elementos que responden esas inquietudes. Por un lado, la sociedad muestra cierto hastío con las características personales de Milei. “Siempre supimos que era un loco, pero antes creía que era un loco genio y ahora me parece un loco desquiciado”, contestó uno de los encuestados. La lectura se repite de diferentes formas pero con esa misma esencia. El segundo elemento a tener en cuenta de esos estudios es que ya no queda mucha paciencia para un nuevo agente externo. La bala de outsider se agotó con Milei.
Manu Jove
Fuente: https://bardeo.news/politica/la-trampa-que-el-gobierno-se-pone-a-si-mismo-ante-el-fantasma-k_a6a6f7cde9c173cec0bbba424

Milei debe mantener encendida la chispa del kirchnerismo pensando en 2027, pero no tanto como para que se vuelva en su contra. El movimiento de los gobernadores y la tentación de los outsiders 