El candidato es el proyecto, podría afirmar, a la manera de La Cámpora, Patricia Bullrich. Esa fue la consigna con la que una significativa porción del kirchnerismo se tragó el sapo de Daniel Scioli, candidato presidencial en 2015. Lo que diferencia los dos casos es que la indómita Bullrich —una de las características que, por otra parte, la asemejan a Cristina Kirchner— no parece dispuesta a tragarse nada. Más bien es ella la que le fabrica los sapos al Gobierno.
Al listado de enmiendas que viene haciendo en los últimos meses —digamos, desde el caso Adorni para acá— Bullrich sumó esta semana una observación sobre la iniciativa de eliminar los límites a la venta de tierras a extranjeros que impulsó Federico Sturzenegger en el proyecto de la llamada ley de “Inviolabilidad de la Propiedad Privada”.
“Fue apresurado”, dijo en declaraciones en el Senado. “Vamos contra nuestros propios actos. Tendríamos que haber esperado que la Justicia hable, como habló ahora, del decreto 70, en la que estaba el capítulo de tierras, y recién después enviar esa ley”.
El proyecto sobre propiedad privada fue aprobado en el Senado a comienzos de agosto y duerme en Diputados por falta de apoyo. Y de desinterés del Gobierno, que decidió enfocarse en su delicada agenda económica y la promoción de inversiones. En el camino entre una Cámara y otra, el proyecto perdió precisamente el articulado que liberaba, sin límites, la venta de tierras a extranjeros.
Esta semana, un controvertido fallo de la Corte Suprema de Justicia dispuso en la práctica esa liberalización, al reponer la vigencia de un artículo del mega decreto 70/23 dictado por el presidente Javier Milei en el comienzo de su gestión, que estaba suspendido por una medida cautelar.
Resultado: la oposición convocó para mediados de octubre a una sesión especial en Diputados para tratar la derogación del decreto 70, además de la prórroga de la emergencia en discapacidad y de los proyectos para mitigar el sobreendeudamiento.
El fallo de la Corte vuelve a poner la propiedad de la tierra en la discusión pública. El tema incomoda al Gobierno, que ya creía haber pagado el costo político; primero por haberlo impulsado en medio del rechazo en las calles, y luego por tener que bajarlo del proyecto.
Pero la iniciativa de la oposición —el peronismo, la izquierda y los bloques de centro y provinciales— va más lejos y ahora pone en riesgo el DNU sturzeneggeriano que estableció los fundamentos de la gestión de Milei y facilitó la desregulación de amplios sectores de la economía. Una carambola insólita.
El episodio pone de relieve los problemas del Gobierno para el manejo de la agenda.
El reclamo por Malvinas es, como se presumía, un elemento retórico accesorio. Si bien la recaudación de septiembre mostró un repunte por Ganancias, la economía atraviesa una recesión técnica, coinciden los análisis. El riesgo país saltó al rango de los 600/640 puntos. La Semana Argentina en París, a la que asistió Milei con una poderosa comitiva empresaria, ha sido un llamado, un grito casi, a invertir en la Argentina. Aunque tras la incierta premisa de que Milei logrará la reelección, logró cierto eco en proyectos de minería y energía, bajo el régimen RIGI. El encuentro privado del Presidente con Emmanuel Macron en el Elíseo embellece, pero como todas las giras presidenciales, se desvanece rápido.
Igual Milei siempre consigue degradarse. Durante su estadía en Francia, posteó algunas de sus groserías contra dos periodistas. En una anticlimática videoconferencia con el coloquio empresarial de IDEA, en la medianoche francesa, el Presidente incomodó a su interlocutor en Mar del Plata, responsable de la redacción del diario La Nación, con otro desborde dirigido a dos periodistas de ese medio. En todos los casos se trató de ofensas a mujeres.
Rivales
La participación de Bullrich en el coloquio rivalizó inconcebiblemente con la actividad de Milei. No ocurriría en un gobierno cohesionado. Decidida a capitalizar el especial interés con el que se la esperaba este jueves en Mar del Plata, envuelta en un traje rojo, la jefa del bloque oficialista en el Senado buscó seducir con un desafío a “pensar fuera de la caja” y arrancó aplausos cuando propuso “no cobrar más impuestos al trabajo” y avanzar en una reforma previsional. Milei horas antes, la había condicionado. No pasó desapercibido el almuerzo que Bullrich mantuvo con 34 líderes empresarios en el hotel Costa Galana.
En una ronda previa con periodistas Bullrich eludió una pregunta sobre si sus diferencias con el Gobierno significaban que se está distanciando del Presidente. “Trato de generar confianza en los ciudadanos, en especial en aquellos que acompañan el cambio. Lo que necesita la sociedad de parte de alguien que quiere representar a una parte de esa sociedad. Ojalá que sea a todos los argentinos”, dijo Bullrich. Cuando se le preguntó si iba a ser candidata dejó las puertas abiertas, según recogieron las crónicas: “Los proyectos republicanos y democráticos no reeligieron nunca, pasó con Alfonsín, De La Rúa y Macri. Por eso es importante que este proyecto pueda avanzar. No sé en qué lugar me va a encontrar”.
Bullrich muestra una imagen relajada y empática. Menciona las dificultades que atraviesan colectivos sociales como trabajadores, empresarios y estudiantes, que han sido (son) despreciados desde el vértice del poder político. Incorpora el término “confianza”, un valor que le está siendo escatimado al Gobierno. Está respondiendo una nueva demanda, distinta de la de 2023, que Milei ignora o relativiza. En la narrativa libertaria, Bullrich “la ve”.
Con la intención de descalificar a sus adversarios, Milei ha repetido en estos días que el único rival que enfrenta es él mismo. Desde su gobierno se está poniendo cada día más en duda ese supuesto.
Walter Curia
Fuente: https://www.perfil.com/noticias/opinion/para-bullrich-el-candidato-es-el-proyecto.phtml

Desde el coloquio de IDEA, la senadora rivalizó con la participación de Milei en la Semana argentina en París. No ocurriría en un gobierno cohesionado. La ley de tierras y una insólita carambola que incomoda al Gobierno. 