El Gobierno libertario tuvo el viernes un cierre de semana de descompresión política como no vivía desde hacía meses. La Corte Suprema dio marcha atrás con su decisión sobre la Ley de Tierras y volvió a poner límites a las compras por parte de extranjeros. Al mismo tiempo, Javier Milei y Patricia Bullrich se reencontraron en Olivos, después de semanas de señales de autonomía de la jefa de la bancada violeta en el Senado que habían incomodado al oficialismo y generado inquietud entre empresarios e inversores.
Los dos episodios le dieron aire a un Gobierno que necesita ordenar sus frentes de conflicto mientras intenta construir las condiciones políticas para la reelección presidencial en 2027. Pero el alivio tiene un límite: ni el giro judicial despeja todos los riesgos parlamentarios ni una selfi entre el Presidente y Bullrich garantiza que las diferencias internas hayan quedado saldadas.
Con argumentos procesales distintos, la Corte retrocedió al punto de partida. Desde el viernes volvió a regir la Ley de Tierras, con sus restricciones a la comercialización por parte de extranjeros. El artículo 154 del DNU 70/2023, dictado por Milei al asumir, quedó nuevamente suspendido por una cautelar "interina", un recurso poco habitual utilizado por el máximo tribunal.
El fallo evidenció, además, las diferencias entre sus tres integrantes. Carlos Rosenkrantz votó en disidencia respecto de la postura de Horacio Rosatti y de Ricardo Lorenzetti, quienes debieron recurrir a dos conjueces para constituir la mayoría. "El descontento que en distintos sectores de la sociedad pudo haber causado la sentencia" de la semana anterior "no justifica adoptar decisiones que la Constitución y las leyes no permiten", cuestionó Rosenkrantz.
El zigzagueo judicial modificó el clima político. La decisión inicial de la Corte había envalentonado a la oposición, que encontró en la liberación de la compra de tierras por parte de extranjeros un argumento para intentar tumbar en Diputados el mega-DNU fundacional de Milei, ya rechazado en el Senado. La posibilidad de avanzar contra el decreto completo elevó la apuesta parlamentaria y abrió un nuevo frente de preocupación para la Casa Rosada.
La marcha atrás de la Corte le quitó fuerza a ese impulso. Al desaparecer, al menos por ahora, el efecto concreto de la liberación de las tierras, la oposición pierde uno de los argumentos que habían alimentado su ofensiva. Eso no elimina sus diferencias con el Gobierno ni resuelve las otras disputas abiertas, pero puede complicar la construcción de una mayoría circunstancial para abrir la sesión prevista para este jueves. La incógnita es si los bloques no oficialistas conseguirán reunir las 129 voluntades necesarias para alcanzar el cuórum. Ahora parece muy difícil.
La convocatoria sigue en pie y el temario incluye asuntos sensibles, como la extensión de la Emergencia en Discapacidad y la morosidad de las familias. Fuera del recinto, la oposición buscará capitalizar el malestar universitario con una nueva marcha federal en las principales ciudades del país por los fondos adeudados por la gestión de Milei. La descompresión, por lo tanto, no equivale a una victoria parlamentaria del oficialismo: reduce la presión en un frente, pero deja abiertos los demás.
Charla y selfi en Olivos
La distensión también alcanzó al frente interno. Milei y Bullrich hablaron durante más de dos horas en la residencia presidencial, en un encuentro que ambos difundieron en sus redes sociales.
"Conversación profunda con el Presidente. Hablamos de todo lo que vengo planteando, con total sinceridad", escribió la senadora en X, junto a una selfi y la sigla TMAP, por "todo marcha de acuerdo al plan", marca registrada del asesor presidencial Santiago Caputo. Minutos después, Milei reposteó la imagen y añadió: "MAGA, TMAP".

El gesto público buscó bajar la tensión después de semanas en las que Bullrich dejó claro que pretende conservar margen de autonomía, incluso con la posibilidad de evaluar una candidatura presidencial propia. Para los sectores más componedores del oficialismo, sus planteos pueden servir para contener a los votantes menos duros de Milei. En el núcleo libertario, en cambio, alimentan la desconfianza ante la posibilidad de que la senadora construya un proyecto propio de cara al año próximo.
La reunión ofrece una tregua, pero no necesariamente resuelve esa disputa.
En paralelo, el Gobierno acelera las conversaciones políticas que encabezan Karina Milei y los primos Menem, con Diego Santilli como principal interlocutor con los gobernadores y con Luis Caputo como responsable de los recursos. Sin el aval del ministro de Economía, Santilli tiene un margen limitado para traducir en compromisos concretos las conversaciones que inició días atrás en París.
Una decena de gobernadores está dispuesta a negociar condiciones que les permitan transitar 2027 con menos incertidumbre en sus provincias. Para esos mandatarios, la relación con la Nación puede ser decisiva en materia de recursos y gestión; para la Casa Rosada, los acuerdos representan una oportunidad para reducir conflictos territoriales y evitar que la disputa electoral se extienda a todos los distritos. La negociación, sin embargo, tiene límites: cada gobernador deberá evaluar cuánto está dispuesto a conceder a cambio de lo que pueda obtener.
El cordobés Martín Llaryora no integra, en principio, ese núcleo. En la intimidad libertaria descuentan que habrá confrontación en Córdoba, aunque todavía resta definir su alcance. Dicen que en las encuestas que analizan hay posibilidad de victoria. Córdoba es simbólica para Milei. La provincia aparece así como una excepción a la estrategia de entendimiento que el oficialismo busca ensayar con otros mandatarios. La prioridad libertaria es la reelección de Milei, pero esa ambición obliga a decidir dónde conviene acordar y dónde competir.
En ese tablero se inscribe otra discusión decisiva: la eliminación o suspensión de las Paso. El Gobierno necesita modificar las reglas electorales para ordenar la competencia de 2027, pero no tiene garantizado el respaldo de sus eventuales aliados. Para el PRO, conservar las primarias puede significar una herramienta para negociar candidaturas y evitar quedar subordinado a La Libertad Avanza. La incertidumbre sobre las posibilidades de reelección de Milei también alimenta las reservas de quienes no quieren ceder anticipadamente capacidad de negociación. El reloj apremia cada día más.
El alivio político de esta semana tiene, además, un límite económico. Este martes, el Indec difundirá la inflación de septiembre, para la que se espera una suba respecto de agosto, aunque sin un salto crítico. Si el índice supera el 1,7% anterior, la inflación "serrucho" volverá a alejarse del "colapso" del índice que prometía el Gobierno.
A ese escenario se suman un consumo que no despega, una actividad que no repunta y un mercado laboral todavía sin reacción. Son variables que condicionan las expectativas sociales y, con ellas, las chances electorales del oficialismo.
La Corte puede descomprimir un frente y Bullrich puede ofrecer una tregua, pero ninguna de las dos cosas garantiza una mejora económica. Milei ganó aire político. Todavía debe demostrar que puede convertir ese respiro en una recuperación capaz de sostener su proyecto de reelección.
Mariano Bergero
Fuente: https://www.lavoz.com.ar/opinion/corte-bullrich-dan-respiro-milei_0_Pwz3MyczHD.html

El Gobierno consiguió alivio político en el corto plazo, pero sigue sin poder controlar las variables económicas micro que condicionarán sus posibilidades electorales en 2027. 