A casi un año de las elecciones presidenciales del 24 de octubre del año próximo, la incertidumbre le gana por goleada a las certezas. Por ahora, sólo está confirmada la fecha de la primera vuelta y una decisión tomada: el presidente Javier Milei irá por la reelección. Del otro lado, la oposición sigue dispersa, sin un liderazgo claro y con varias disputas abiertas.
El Presidente mira varios tableros al mismo tiempo. Sigue de cerca la marcha de la economía, con la inflación, el riesgo país y el precio del dólar como principales preocupaciones, pero tampoco pierde de vista el armado opositor. Un escenario todavía confuso, que empieza a moverse mientras se acerca la carrera presidencial.
En ese tablero hay una pieza que el oficialismo necesita mover antes de fin de año: eliminar o, al menos, suspender las Paso presidenciales.
La cuestión es central para las aspiraciones reeleccionistas de Milei, pero también para su hermana Karina, la arquitecta del armado electoral de La Libertad Avanza en todo el país.
Las primarias nacionales están previstas, por ahora, para el segundo domingo del próximo agosto. Y en los pasillos del Congreso ya se escucha una frase que los propios libertarios repiten en voz baja: al Presidente “le va la vida política” en conseguir que las Paso desaparezcan del calendario electoral.
No todos son optimistas en el oficialismo en lograr ese objetivo. La senadora Patricia Bullrich admite que hoy no están los votos en el Congreso para suspenderlas, como sí ocurrió con las legislativas nacionales del año pasado. Pero el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, confían en que podrán sacar las Paso hacia fines de noviembre.
La paradoja es que las Paso podrían convertirse en una herramienta inestimable para ordenar la interna peronista. Pero la preocupación de Milei pasa por otro lado: no quiere repetir la experiencia de Mauricio Macri, quien perdió las primarias presidenciales de 2019, sufrió después una corrida cambiaria y vio cómo sus chances de reelección se desplomaban en cuestión de días.
Para el PJ, en cambio, mantener las primarias es una prioridad. En los próximos días habría una nueva cumbre peronista para intentar coordinar una estrategia que impida al oficialismo reunir los votos necesarios en el Congreso.
Por distintos motivos, entonces, las Paso ya se metieron en el centro de la disputa política. A 10 meses de su eventual realización, oficialismo y oposición saben que la discusión sobre las reglas electorales puede empezar a definir buena parte de sus estrategias para 2027.
El oficialismo y la avenida del medio
Más allá de las discusiones sobre el calendario electoral, Milei ya despejó cualquier duda: irá por la reelección. Dentro del oficialismo, por ahora, no tiene rivales a la vista. Bullrich sigue en el banco de suplentes, a la espera de que el Presidente llegue a la conclusión de que las encuestas no le garantizan un triunfo.
Mientras tanto, a través de Santilli, la Casa Rosada intenta acercar a gobernadores aliados y dialoguistas al proyecto reeleccionista. La invitación está dirigida a los 12 mandatarios provinciales y al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, que acompañaron recientemente al Presidente a París para participar del evento Argentina Week.
Se trata de gobernadores radicales, del PRO, algunos peronistas y representantes de fuerzas provinciales que hoy no tienen un candidato presidencial propio con posibilidades de disputar el poder.
En esa comitiva había sido invitado Martín Llaryora. El gobernador cordobés declinó la convocatoria, aunque envió a su vicegobernadora, Myrian Prunotto.
De todos modos, en el Centro Cívico parece haberse instalado una conclusión: será difícil alcanzar un acuerdo electoral con los libertarios. Allí creen que los hermanos Milei jugarán a ganador en Córdoba y apostarán por un candidato propio, con el diputado Gabriel Bornoroni como principal alternativa.
En los últimos días, Llaryora volvió a marcar diferencias profundas con la Casa Rosada. Al mismo tiempo, reactivó la posibilidad de una candidatura presidencial de Juan Schiaretti por Provincias Unidas.
Aunque no están en Provincias Unidas, hay otros dirigentes con aspiraciones presidenciales en la ancha avenida del medio. El economista Hernán Lacunza está lanzado. Dicen que analizan seriamente ser candidatos el banquero Jorge Brito, el economista Carlos Melconian, el pastor Dante Gebel y hasta empresario de medios Daniel Hadad.
Estos eventuales candidatos podrían restarle votos a Milei. Sin embargo, en la Casa Rosada miran más al PJ que al resto del escenario nacional.
En ese contexto, la discusión por las Paso será el primer examen para medir hasta dónde pueden llegar los acuerdos electorales que promueven los libertarios con los gobernadores.
La estrategia libertaria también responde a un cambio de escenario. Con una economía que está lejos de ofrecer las respuestas que pronosticaron Milei y el ministro Luis Caputo, Karina Milei parece haber guardado en un cajón su proyecto de pintar de violeta todo el mapa del país. Ahora, en cambio, busca acuerdos electorales con mandatarios aliados.
Por el momento, el Presidente conserva una ventaja: corre prácticamente solo en la carrera presidencial. La oposición tiene pocos candidatos lanzados y está lejos de mostrar una alternativa unificada.
Pero esa ventaja tiene un contrapeso que el propio Milei no puede esquivar: su gestión. La economía no repunta y el malestar empieza a reflejarse en las encuestas de opinión. Una señal de alerta para un presidente que quiere renovar su mandato, pero que todavía debe demostrar que puede convertir sus promesas económicas en resultados concretos.
El PJ, en plena ebullición
En la otra vereda, el peronismo aparece como la principal fuerza opositora, después de la implosión de Juntos por el Cambio. Sin embargo, lejos de ordenar su oferta electoral, el PJ transita una interna que amenaza con complicar cualquier intento de construir una candidatura competitiva.
Por el peso electoral de la provincia de Buenos Aires –donde vota casi el 37% del padrón nacional, unos 12,5 millones de electores–, Axel Kicillof aparece como el candidato natural del peronismo para disputar la Presidencia. Pero una cosa es lo que indica la lógica electoral y otra, bastante distinta, lo que ocurre dentro del partido.
La pelea entre el gobernador bonaerense y Cristina Fernández de Kirchner atraviesa al peronismo provincial y se proyecta sobre toda la estructura nacional. Kicillof ya puso en marcha su nuevo espacio, Movimiento Derecho al Futuro (MDF), pero todavía no consigue reunir detrás suyo a todo el PJ bonaerense.
La disputa genera inquietud entre varios gobernadores peronistas enfrentados con Milei, que observan desde cierta distancia la pulseada entre el mandatario provincial y el kirchnerismo. Ninguno quiere quedar atrapado en una interna ajena, pero tampoco puede desentenderse de una discusión que será decisiva para definir la candidatura presidencial.
Kicillof no es el único peronista que empezó a moverse. También lanzó su precandidatura el exgobernador de San Juan Sergio Uñac. Y el senador santiagueño Gerardo Zamora, de origen radical pero alineado con Cristina Kirchner, hizo pública su propia aspiración presidencial.
Hay, además, un dirigente que prefiere moverse sin hacer demasiado ruido: Sergio Massa. El exministro de Economía no oculta su ambición de volver a competir por la Presidencia y buscar una revancha frente a Milei, aunque por ahora trabaja en privado.
Massa se presenta como una posible figura de síntesis entre Kicillof y el kirchnerismo. El problema es que, si el gobernador bonaerense mantiene su decisión de competir, no será sencillo convencerlo de que ceda el primer lugar de la fórmula.
En el peronismo hay quienes descuentan que, tarde o temprano, Kicillof y Cristina terminarán sentándose a negociar un acuerdo. Por ahora, esa foto de unidad no aparece y la interna sigue abierta.
“Van a acordar en algún momento. Cristina no quiere que la indulten, pero sabe que el único que al menos puede aflojarle la tobillera es Kicillof, si es presidente. Con Milei otros cuatro años en el poder hasta corre riesgos de que sus hijos Máximo y Florencio vayan a prisión”, evaluó un dirigente peronista bonaerense que alguna vez estuvo alineado con el kirchnerismo, pero que ahora se muestra más cercano al gobernador, aunque no trabaja con él.
Por ahora, el peronismo sigue sin resolver quién será su candidato ni cómo hará para evitar que la disputa interna termine debilitando sus posibilidades electorales. Y mientras las distintas tribus miden fuerzas, Milei tiene margen para avanzar con su propio armado.
La discusión por las Paso será una de las primeras pruebas de esa disputa. Para el oficialismo, se trata de despejar el camino hacia la reelección. Para el PJ, de conservar una herramienta que podría ayudarlo a resolver su interna. En el fondo, la pelea no es sólo por una fecha del calendario: es por las reglas con las que cada espacio intentará llegar competitivo a octubre de 2027.
Julián Cañas
Fuente: https://www.lavoz.com.ar/politica/ano-presidenciales-milei-carrera-pj-sigue-ordenar-interna_0_0k9eM3mn79.html

El Presidente está lanzado por su reelección, aunque la economía no le trae buenas noticias y las encuestas no le sonríen. Kicillof es el principal anotado por el PJ, pero antes tiene que resolver la interna con Cristina Kirchner. En la avenida del medio hay varios anotados, entre ellos, Schiaretti, promocionado por Llaryora. 