Domingo, 15 Marzo 2020 21:00

Dos jefes con dos agendas que avanzan a distinta velocidad - Por Sergio Crivelli

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El gobierno tiene dos jefaturas políticas: la del presidente y la de la vice. Alberto Fernández tiene una agenda económica que no avanza, CFK, una judicial que lo hace a velocidad de crucero.

 

En el reparto de roles a Alberto Fernández le ha tocado el más difícil: el de reactivar la economía y arreglar la deuda, mientras los índices macro siguen deteriorándose y la negociación de la deuda se prolonga. Para peor el coronavirus derrumbó los mercados lo que impactó sobre la cotización de los bonos argentinos acercándola a la que atrae a los fondos buitre. Con esos no hay negociación posible; van a la justicia y litigan.

Los índices van de mal en peor y ya están comenzando a alarmar a los socios políticos y económicos del gobierno. El `blue' superó cómodamente los 82 pesos, el contado con liqui rozó los 90 y el riesgo país dejó atrás los 3000 puntos. La soja cayó a 315 dólares, la peor cotización en seis meses, y el petróleo también se derrumbó por un conflicto entre productores. La soja y Vaca Muerta son los dos únicos proveedores de dólares disponibles. El horizonte no podía oscurecerse más.

Como si esto no fuera suficiente, el déficit volvió a aumentar en febrero por la caída en términos reales de la recaudación y el aumento del gasto. La inflación bajó al 2%, pero ese dato positivo se empañó con el del precio de los alimentos que subieron 2,7%. Así los sectores de ingresos más bajos tuvieron una percepción menor o nula de la mejora de la que no pocos desconfían.

La industria funciona al 55% de su capacidad por lo que los voceros del sector empezaron a reflejar el descontento de una corporación que había puesto sus esperanzas, como de costumbre, en un gobierno peronista. Se ven venir un golpe fuerte a la actividad que ya está deprimida: menos consumo, menos ventas, menos exportaciones, menos inversiones.

En este marco una demora en cerrar la renegociación de la deuda sólo sirve para agravar la tendencia. Sobre la cuestión hay dos versiones. La primera dice que el ministro Martín Guzmán se mostró inflexible ante los bonistas que le llevaron distintas propuestas de reprogramación de títulos con plazo de gracia, quita de capital y recorte de intereses. El funcionario las habría considerado insuficientes y a partir de ese momento se difundió la hipótesis de default total o parcial.

La otra versión dice que Guzmán está `bluffeando'. Que filtra la posibilidad del default para que los bonistas no estiren más allá del 31 de marzo la negociación. El primer vencimiento fuerte, por US$ 1.500 millones, es en mayo. El proyecto del gobierno consistiría en no hacer quita de capital al FMI, empezar a pagar a partir de 2023 (pasar la pelota al siguiente gobierno) y reprogramar también a los bonistas para esa fecha pero con quita de capital. La estrategia la manejan, además de Guzmán, Gustavo Béliz y Sergio Chodos.

Mientras el tironeo se prolonga, el coronavirus complica el cuadro y los empresarios ven con alarma que los tres primeros meses de gobierno pasaron sin novedades, el otro jefe político del oficialismo, Cristina Kirchner, progresa a paso firme en su agenda judicial en un ámbito que domina sin discusiones: la Cámara de Senadores. Durante la semana pasada avanzó tres casilleros en el conflicto que mantiene con los jueces.

El primero fue el ingreso del pliego de Daniel Rafecas como candidato a la Procuración General. Como juez federal fue apartado de la causa Ciccone por chatear con un abogado de parte. Su designación como jefe de los fiscales sería un triunfo político para CFK.

El segundo fue el tratamiento del proyecto de intervención al Poder Judicial de Jujuy. El gobernador radical de la provincia acusó al kirchnerismo de buscar la liberación de Milagro Sala y el conflicto volvió inocultable el carácter bifronte del gobierno. El presidente intentó despegarse alegando que desconocía la iniciativa, pero el bloque oficialista siguió con el procedimiento. Si allí hubo una pulseada real, la perdió.

Tercero. La mayoría peronista del Senado convirtió en ley una modificación del régimen previsional de la Justicia y el Servicio Exterior que reduce las futuras jubilaciones. Se anticipan renuncias masivas de jueces en los próximos días para acogerse al régimen anterior y la oposición denunció el intento del kirchnerismo de colonizar los tribunales a la hora de cubrir las vacantes. Conclusión: la vicepresidenta ya va por el cuarto casillero mientras el presidente sigue dando vueltas en la línea de partida.

Sergio Crivelli
Twitter: @CrivelliSergio

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