Lunes, 16 Marzo 2020 21:00

Un cuadro que amenaza con agravar la recesión - Por Mariano Spezzapria

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El presidente Alberto Fernández permanecerá hoy toda la jornada en la quinta de Olivos. Buscará fomentar con el ejemplo el aislamiento social que se les pide a los mayores de 60 años para que no se siga expandiendo el coronavirus.

 

El Gobierno, en tanto, continuará desgranando anuncios para suavizar el impacto negativo de la pandemia sobre la ya castigada economía nacional.

Aunque la competencia es desigual, porque ayer se registró otro “lunes negro” en los mercados mundiales que volvió a arrastrar a la Bolsa porteña, a las acciones de las compañías argentinas y disparó el riesgo país a niveles históricos. En ese contexto, el Gobierno no tiene margen para implementar un plan expansivo, de impronta keynesiana, para frenar semejante tembladeral.

Tal vez por eso, las medidas que se discutieron ayer durante toda la jornada entre los ministros del Gabinete –con protagonismo de Martín Guzmán (Economía), Matías Kulfas (Producción) y Claudio Moroni (Trabajo)- fueron mucho menos contundentes de lo que se esperaba: el Gobierno pidió a las empresas privadas que permitan el trabajo a distancia a la mayor parte de sus empleados.

“Si las tareas se pueden hacer desde el hogar, que se haga así. Si alguno de los padres se tiene que quedar a cuidar a los hijos, será una ausencia justificada. Hay asistencia justificada si el hijo no tiene clases. Pedimos a los empresarios privados que adopten medidas para ampliar el trabajo a distancia”, explicó el ministro Moroni –que firmó una resolución en tal sentido- en la Casa Rosada.

La misma lógica aplicó el Gobierno para los empleados públicos, aunque en ese caso directamente dispuso el trabajo a distancia no como una recomendación sino como una directiva. Según pudo saber EL DIA, este martes seguirá la ronda de anuncios económico-sociales –tal vez un refuerzo para las AUH- pero no habrá grandes shocks monetarios y fiscales ante el “efecto coronavirus”.

Pese a que en la Casa Rosada y el Palacio de Hacienda están preocupados por una posible profundización de la recesión económica, entienden que no cuentan con el stock necesario como para dinamizar el alicaído nivel de actividad. En los cálculos originales de Alberto F. y de Guzmán, eso sucedería una vez que se concretara la pretendida reestructuración de la deuda externa.

Pero la incertidumbre generalizada a escala global que provoca la pandemia del coronavirus alteró los planes oficiales, a tal punto que ayer se informó que Guzmán postergará la presentación de la propuesta a los bonistas al menos hasta el mes próximo. “No comentamos eso”, dijeron a este diario fuentes oficiales del Ministerio de Economía, al cabo de otra jornada de alta tensión.

De todos modos, trascendió que Guzmán preferiría un default (cesación de pagos de la deuda) “antes que un mal acuerdo” con los fondos de inversión que tienen los bonos argentinos, entre ellos BlackRock, Fidelity, Ashmore y JP Morgan. Este año vencerán títulos bajo legislación extranjera por unos 3.700 millones de dólares, que se podrían pagar con reservas del BCRA.

Toda la operación quedará sometida a lo que suceda con la propuesta que hará Guzmán a los acreedores de la deuda. La irrupción del coronavirus agrega un elemento imprevisto tanto para el Gobierno argentino como para los bonistas. Ayer, antes de retirarse de la Casa Rosada, Alberto F. pasó a reverenciar una imagen del Cura Brochero junto al influyente secretario Gustavo Beliz.


Mariano Spezzapria
Twitter: @mnspezzapria

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