Política

Supervivencia de Pro y el duelo del kirchnerismo; ¿a quién quita votos Somos Buenos Aires?; Milei y Cristina Kirchner negocian la Corte; el Gobierno apunta a Massa; el “Señor del Tabaco”, feliz con el fiscal Taiano.

El perokirchnerismo maquilló sus grietas con una lista única, no de unidad, y el absolutismo de Karina Milei fortaleció el armado de un tercer espacio 

La serie Menem le da marco al acelerado deterioro libertario, que repite el lado más turbio de la década neoliberal: denuncias, operaciones, crisis y desocupación. Sábado caótico en el peronismo, que estuvo a minutos de una fractura terminal. 

El ruido político del Congreso y de una campaña electoral con la oposición en pie de guerra no rompió la estabilidad. Pero armar un oficialismo sin casta sigue siendo el talón de Aquiles de LLA. 

Mientras el Presidente busca aliados legislativos, Pro se divide entre el apoyo al mileísmo y la resistencia 

“Ok, yo me corro. Pero arrastro conmigo a un par”. Este leitmotiv amenazante parece ser la hoja de ruta de Santiago Caputo en los últimos días, como parte de la escalada inédita que tiene la puja con los principales operadores de Karina Milei, los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem. 

Frigerio se reunió con “Lule” Menem y hubo contactos con mandatarios amigables que no son de Juntos por el Cambio; se conjuga lo parlamentario con lo electoral, además del reclamo de fondos; los tiempos del Gobierno.

Los escándalos cruzados profundizan la interna libertaria, mientras la precaria paz perokirchnerista pende de un hilo y un tercera armado amenaza a ambos 

Backstage de la disputa entre los mandatarios y la Casa Rosada. Semáforo de relación: sumisos y hostiles. El peso del cierre de listas, entre pactos “indignos” y la urgencia por sobrevivir. 

Javier Milei tiene razón en ser optimista con el futuro electoral. La mayoría de los indicios que surgen de los sondeos hacen prever una victoria de La Libertad Avanza el 26 de octubre. Incluso a pesar del fuerte traspié en el Senado a raíz de la alquimia que caracteriza su estrategia política. Una inédita audacia combinada con la impericia y desconocimiento de normas elementales para el funcionamiento institucional. El enojo ciudadano con la dirigencia de partidos tradicionales contribuye a disimular ese déficit inquietante y a configurar el milagro argentino que Milei está seguro de encarnar. 

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