Política

Dijo ella: “Si se tiene que romper, que se rompa. Quizás luego empiece otra historia”.
Dijo él: “Si se tiene que romper, que se rompa. Quizás luego empiece otra historia”. 

Las medidas del Gobierno tocan el corazón de gran parte de los que son o han sido votantes de Pro 

En la Casa de Gobierno debaten enviar a la parrilla legislativa las reformas estructurales comprometidas con el FMI. 

Javier Milei superó a Mauricio Macri en el plano de las ideas. Su propuesta de sustituir al sistema político por otro que orbite a su alrededor atrajo mucho más al voto no peronista en la ciudad que la de respaldar cambios pero preservar la institucionalidad, la oferta del Pro. Al Presidente lo asistió la ventaja de sintonizar naturalmente con amplias franjas transversales de la sociedad que atribuyen a la política ser la responsable exclusiva de su estado de frustración colectiva. 

Los ecos porteños resuenan en el conurbano. Por aquello de la confluencia en la denominada área metropolitana de Buenos Aires, el AMBA. La política electoral dio una primera muestra del rumbo que podría darse en esa geografía tan abultada en coincidencias como en diferencias a un lado y al otro de la General Paz o el Riachuelo. 

Los jefes territoriales “dadores de gobernabilidad” proyectan que en octubre les puede pasar lo mismo que le pasó al PRO en CABA. Votos en el Congreso y señales al PJ en el territorio.

El repliegue de LLA sobre la base social de Pro, que experimentó en la elección de la Ciudad, podría adormecer su capacidad para seducir a peronistas en el Gran Buenos Aires.

No es novedoso que un político mienta o denuncie falsedades sobre otro. Pero el video trucho de Macri cruzó el límite: se le hizo decir a un político, con IA, una completa mentira con repercusión inmediata en una elección. El oficialismo lo celebró. Ojo con escupir al cielo. 

Tras la victoria libertaria en CABA, Milei intentó retirar al expresidente. El PRO actualmente se encuentra sin rumbo ni identidad y con un liderazgo “freelance”. 

Libertarios, cambiemistas y peronistas kirchneristas están obligados a sobrevivir en la unidad. La idea de sobrevivir, camuflarse hasta que aclare o resistir es más fuerte que las ganas de ganar. 

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