Política

En medio de un proceso electoral que conmueve a la dirigencia más que a los ciudadanos, Milei se ha dedicado a incitar al odio contra los periodistas 

Parece que no se lo puede mirar a los ojos, como a un monarca del continente siempre olvidado. El asesor mayúsculo, justo él, se vuelve intimidante cuando domina servicios de inteligencia, clanes, fondos y áreas clave del Gobierno. Penosa actitud. 

Macri cree que la interna en LLA entre Caputo y los “Karinos” es una oportunidad para el PRO. Otro capítulo de la guerra fría libertaria. La elección porteña que puede cambiar todo (o mucho) de la rosca que viene. 

Los cañones oficiales apuntan al dólar, la inflación y la batalla cultural (ahora con foco en el periodismo). 

Los llamados cientistas políticos, que para algo lo son, aseguran que la política es una ciencia. Pero a la cotidianeidad política criolla no siempre resulta fácil detectarle el brillo académico. Leerla con pretensión asertiva se ha vuelto más difícil que verle la sombra al viento. Los instrumentos de análisis estándar no sirven más. 

La suspensión de las primarias y el adelantamiento del comicio porteño suponían una oportunidad para rediscutir qué pasa y hacia dónde va el lugar donde millones de personas viven y desarrollan sus actividades. Pero no. 

La discusión de la actual campaña se parece a un diálogo de sordos, porque mientras el oficialismo habla de hechos, la oposición habla de sus deseos, las más de las veces contaminados de fantasía. 

El significado de la foto Trump-Zelensky, en San Pedro; ¿macrismo y kirchnerismo ante un fin de ciclo?; las especulaciones de Massa; se lanza Talerico; Milei en las encuestas y un deterioro que nadie capitaliza.

La calidad de la república no se mide por los discursos en su defensa, sino por la solidez y el funcionamiento real de sus instituciones. Hoy varias instituciones sensibles para la salud de nuestra democracia están paralizadas o debilitadas por la vacancia de cargos esenciales.

Top