Política
La política y la vida institucional no parecen funcionar bien lubricados en la Argentina de 2024. Dentro de diez días, el viernes de la semana próxima a las 11, Javier Milei deberá hablarles de frente, por primera vez en su vida, a los 329 diputados y senadores. Se trata de aquellos a quienes el Presidente viene diciéndoles con cierta regularidad, en forma alternada, idiotas útiles, delincuentes, coimeros y parásitos. Cuando el temporal de vituperios amaina los describe como miembros de la casta corrupta. Casta ya pasó a ser una categoría amable.
Milei versus el Congreso, con un final muy incierto - Por Mariano Pérez de Eulate
Escrito por Mariano Pérez de Eulate
“¿Javier Milei es o se hace?”, se pregunta la política vernácula. El Presidente es una máquina de ganar enemigos. Pero lo hace con la actitud de un jefe de Estado hiper-empoderado, con dominio real sobre la política en general y en especial sobre los otros dos poderes del Estado: el Legislativo y el Judicial. Algo que no es.
El Presidente ha actuado en función de la premisa de que él no viene a negociar nada ni con nadie, sino a cumplir con una misión
¿Qué tiene Milei en la cabeza? ¿Por qué toma decisiones tan difíciles de entender para los analistas clásicos? ¿Qué lo llevó a atacar, durante casi una semana entera, a una figura popular, pero sin relevancia política, como Lali Espósito?
Quizá Milei encuentre en Mauricio Macri y en Cristina Kirchner la llave para ordenar el juego de las fuerzas políticas y las narrativas que necesita cualquier gobierno para tener su razón de ser.
Quizás se trate del amanecer de otro sistema de partidos políticos o, tal vez, sea solo un estertor más, sin consecuencias prácticas, del antiguo régimen. La inenarrable reaparición de Cristina Kirchner y las insistentes versiones sobre una fusión entre la oficialista La Libertad Avanza y su aliado Pro señalan que hay movimientos subterráneos en la esfera partidaria. La platea de ese espectáculo está ocupada por una sociedad que atraviesa uno de los peores momentos económicos desde la hiperinflación de 1991.
Sostiene Fraga que Javier Milei debe ser el único presidente argentino que, al revés de sus predecesores, en lugar de referirse como guía personal a próceres locales –San Martín, Sarmiento o Rosas, según los gustos–, retrocede en el tiempo y elige un modelo diferente: a Moisés, el libertador de una parte del pueblo judío.
Milei sigue con el ajuste fiscal y el tablero político se reacomoda - Por Sergio Crivelli
Escrito por Sergio Crivelli
Tras la derrota que los gobernadores y los “dialoguistas” le infligieron en Diputados, el presidente redobló la apuesta. Su reacción cambió el escenario: reaparecieron CFK y los radicales K
El presidente Milei necesita algo más que pan y cebolla para no padecer eclipses prematuros
El ingeniero descarta que el personal de su cercanía se integre como ministros al gabinete. En cambio, está dispuesto a ofrecer (o pedir) candidatos para las segundas líneas del gobierno.
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La muerte de Juntos por el Cambio: crisis en la UCR, desgaste en el PRO y el final de la Coalición Cívica - Por Pedro Paulin
Pedro Paulin
Mauricio Macri volverá a tomar las riendas del PRO enfrentado con la UCR de Martín Lousteau. La Coalición Cívica, en vías de extinción. El factor populista como cohesión y desintegración del espacio.
El acercamiento del pontífice con el presidente argentino fue también la manera de llevar a la práctica una de sus frases predilectas: “La unidad es más importante que el conflicto”
Bastó con que el flamante presidente quisiera meter mano a los fondos fiduciarios que son cajas políticas para que la Ley Ómnibus fuera hundida en el Congreso. Bastó que interviniera el manejo de la asistencia social a través de comedores populares que el gobierno anterior cedió a las organizaciones piqueteras, para que estallaran las protestas sobre el “hambre” del pueblo y centenares de militantes se movilizaran.

