Política

El Senado buscará avanzar contra el mega decreto de Milei.La convocatoria a un pacto reabre la discusión por la coparticipación y el reparto de impuestos.

La verdadera revolución de Milei estuvo en las propuestas políticas, aun cuando algunas de estas contienen decisiones económicas: la reforma sindical, la reforma electoral y la convocatoria a la oposición para firmar lo que él llamó pomposamente el “Pacto de Mayo”, que no es más que un listado de las cosas que hacen desde hace mucho tiempo los países serios del mundo 

“No nos dejes caer en la tentación de escribir sobre el discurso de Javier Milei”, rezaba un periodista, harto de incluir al mandatario en todas sus notas de los últimos dos meses y medio. Propósito imposible: la aparición del Presidente en el Congreso agrando su centralidad como si fuera la final de un Mundial de fútbol y, por primera vez, rompió su cuidada cortesía con exgobernantes y figurones de la pasada administración: castigó con nombre y apellido a Cristina Fernández de Kirchner, a Sergio Massa, a Pablo Moyano, Juan Grabois y a Máximo Kirchner. No aludió personalmente a Alberto Fernández –con quien habla cada tanto, al parecer–, aunque advirtió sobre trapisondas a investigar en seguros que comprometen al ex y afectan al “peor gobierno de la historia”. Una mancha más, indeleble. 

Sin evitar la confrontación y la polémica, el presidente lanzó el desafío político más importante de los últimos años de la democracia argentina. 

Milei hizo un discurso de más de una hora con línea conocida. Pero estuvo lejos de las especulaciones sobre una ruptura sin vueltas con el Congreso. Volvió a la carga contra “la” política, aunque puso foco en la etapa K. Y llamó a discutir la Ley Ómnibus y un acuerdo fiscal 

Javier Milei apuntó contra el Gobierno saliente y la proyección que tiene de Argentina a veinte años. Volvió a cargar las tintas contra la educación bonaerense. El factor Sergio Massa como armador. 

El lenguaje del discurso oficialista bordeó peligrosamente la violencia verbal en el conflicto con Chubut por los recursos de coparticipación que le retuvo el Poder Ejecutivo a esa provincia para cobrarse un crédito. El gobernador Ignacio Torres había apelado a un nivel de agresividad similar para hacer visible el caso en la opinión pública, tal vez en un intento de replicar aquello de Javier Milei que deslumbra a la dirigencia política tradicional y la mantiene perpleja: el hasta ahora exitoso modelo elegido para mantener activa la comunicación con sus electores y fidelizar su adhesión al Gobierno. 

El ex presidente tiene con el actual mandatario un diálogo más intenso y frecuente de lo que se cree. Mantienen conversaciones telefónicas periódicas, comparten cierta intimidad incluso en pequeñeces y se confiesan inquietudes mutuas. Ambos operan juntos en las bambalinas del Congreso.

Especialistas afirman que en torno a Milei se gestó una nueva polarización; eso dificulta la aparición de otro liderazgo; aunque hay contactos reservados para articular un bloqueo 

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