Política

Uno contra el otro. Y viceversa. Tratan de voltearse de sus jacas, como en los torneos medievales. Protocolos, lanzas, armaduras, pompa y ceremonia. Menos deportiva, la justa de esta noche puede compararse a las de aquella época. Con una diferencia decisiva: los contendientes no son caballeros. Y llegan al encuentro con leyendas negras, uno prometiendo la conversión política de su conducta a partir del 11 de diciembre, como el pase de una religión a otra; y, el otro, diciendo que insistirá con sus propuestas radicales cuando muchos que lo votan creen que no podrá cumplirlas (dolarización, cierre del Banco Central, etc.). Un desafío de fe el enfrentamiento entre Sergio Massa y Javier Milei, uno de los dos próximo Presidente de la Argentina. 

La reposición del espionaje ilegal como actor central de la vida política, la vigencia de la corrupción, la degradación de las instituciones y la reinstalación de antinomias que parecían superadas corren a la par de la prolongada crisis económica como manifestaciones de la larga agonía de la Argentina 

Una escena que jamás imaginó el más intuitivo de los directores de cine con estos cuatro personajes como destino, tan imprevisible de fantasear hace dos años como difícil de predecir hoy el dúo a coronar el domingo 19 de este mes. 

Las tendencias sobre la intención del voto han dado lugar a diferentes interpretaciones, mientras crece la expectativa por el debate presidencial 

Javier Milei está preocupado porque apenas tiene un 60% de los fiscalizadores. Cuestionan a Guillermo Ferraro porque resiste la ayuda de Dietrich y del PRO. Surgen conflictos provinciales y reclamos ante la ofensiva macrista. ¿Peleas por financiamiento? 

Fernández denunció por cadena nacional a jueces y fiscales basándose en una operación de espionaje, lo mismo que Cristina, cuando protestó contra su condena por hechos de corrupción 

En la historia del peronismo, la apelación al cuidado de sus manos que hizo el domingo Sergio Massa no fue nada original. Cuando Luis Majul le preguntó por las causas judiciales de Cristina Kirchner, Massa dijo que no tiene “la obligación de poner las manos en el fuego por nadie”. 

La incertidumbre sobre quién puede ganar la segunda vuelta es mayúscula, así como el temor a que la economía se desmadre después de la elección.

El ciclo kirchnerista entra en su etapa final con la economía en crisis y la política en default. Lo segundo es más peligroso que lo primero, porque las deudas se pueden refinanciar, el déficit, revertir, las reservas monetarias, aumentar, pero emprolijar la catastrófica herencia política e institucional que dejan la vicepresidenta y sus seguidores es una tarea que parece haber desbordado a Sergio Massa. 

Todos los consultores pronostican un final apretado; la participación y el voto en blanco serán más que decisivos: si una baja y el otro sube, los pisos pueden elevarse y los techos abrirse casi como por arte de magia 

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