Política

El oficialismo se mueve con impulso del kirchnerismo duro. La ex presidente mantiene la ofensiva en el frente judicial y apuesta a la grieta. Su juego tiene impacto en el interior de JxC. Todo, mientras la economía sigue encabezando la lista de preocupaciones de la sociedad 

Cuando cada vez menos argentinos querían verse enrolados en alguna orilla de la grieta, la vicepresidenta consiguió reponer la antinomia kirchnerismo-antikirchnerismo que divide a la Argentina y ordena la política nacional desde hace casi 20 años

La Vicepresidenta impulsa una ofensiva política porque cree que así podrá evitar una condena por corrupción. Por eso, involucra al peronismo. En Tribunales, advierten que nada los detendrá 

Un peligroso triángulo, no amoroso precisamente, está instalado hoy en el corazón del Gobierno. Dos de sus vértices (Alberto Fernández y Cristina Kirchner) se han olvidado de gobernar y se dedican a mostrar sus inverosímiles tics de confusiones y de razonamientos disparatados a través de la televisión y las redes sociales, mientras que el tercero (Sergio Massa), casi en puntas de pie, avanza con un ajuste clásico (recorte de partidas para Educación, Salud y Vivienda, suba de tasas, relevamiento de nóminas de personal en el Estado, etc. y todo sin devaluación), un plan que se presenta como más que doloroso a esta altura del deterioro. 

Algunos podrán decir que el kirchnerismo solo aturde con violentas batucadas en todo el país desde que acusaron a su lideresa de comandar una asociación ilícita para robar dinero del Estado. Otros podrán argumentar que Cristina Kirchner está desquiciada porque sabe que el histórico alegato del fiscal Diego Luciani fue solo el comienzo de un proceso mucho más grave.

Desde que lo ungieron, Sergio Massa se planteó la visita a los Estados Unidos como un hito determinante en su gestión. Para él, nacimiento u ocaso. Para sus interlocutores, una invitación al baile con tragos gratis. Desde entonces, “recargado” como en las series, se ocupa todos los días –entre Tigre, el Ministerio y sus oficinas porteñas– de ese itinerario que empieza la semana del próximo 6 de setiembre. 

Cristina Kirchner recuperó la centralidad para hacer de sus problemas los de todos; lo más inquietante puertas adentro del peronismo es que la mitad de sus votantes consideran que la vicepresidenta es culpable 

A pesar de que el ejemplo sea detestable, ella viene a constituirse como la esposa de Escobar Gaviria, una rara inocente. Una salida que puede afectar la memoria de Néstor

Mientras el cristinismo busca una masa crítica de apoyo callejero para presionar a los jueces, se explora el camino de las amnistías o de los indultos 

Más que al 17 de octubre de Perón, las acciones de la vicepresidenta se parecen a los carapintadas de 1987, cuando Aldo Rico se sublevó contra la Constitución al grito de “No más juicios” 

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