Política

El reemplazante de Batakis no tiene un plan de estabilización, ni de ajuste. Su objetivo es evitar un derrumbe antes de las PASO y fortalecerse como candidato. Por qué explotó Carrió 

El gobierno sigue dilatando la adopción de medidas y acciones para resolver muchas urgencias; Carrió debería aportar pruebas, si es que las tiene, para preservar la salud de la República 

El despertar sulfúrico de Blancanieves que volvió del sueño con su flechazo moralizador. Se calzó las zapatillas del bowling y empezó a arrojar los bolos. 

La confirmación de que la suba del 7,4% en el costo de vida durante julio ha sido récord en los últimos 20 años, en tanto que hay que remontarse a 1992 para encontrar una inflación interanual como la actual, del orden del 71%, nos retrotrae a algunas postales de la locura hiperinflacionaria de 1989. 

El bautizado "efecto Massa" en su llegada al Ministerio de Economía de la Nación extiende sus tentáculos a la principal fuerza de la oposición en la Argentina, Juntos por el Cambio. La interna allí estalló luego de los dichos de Elisa Carrió que pateó el hormiguero, fiel a su estilo. En realidad, puso sobre la mesa algo que ya existía.

La familia Kirchner no mostró ninguna prueba contra los argumentos del fiscal Luciani; pero la monumental maquinaria política y mediática de la facción gobernante se lanzó contra el funcionario y un juez del tribunal que la juzga por Vialidad 

Massa busca afirmarse en un cuadro económico tensado por la inflación y el dólar. CFK deja jugar para evitar el abismo, pero intenta preservarse frente al ajuste. Alberto Fernández queda en lugar relegado y los gobernadores operan 

Los efectos adversos no tocan por ahora ningún órgano vital de la coalición gobernante; la gran apuesta está centrada en el recorte de los subsidios en agua y energía 

El ministro de Economía reemplaza a dos kirchneristas en el área de energía. La Vicepresidenta toma distancia de la suba de las tarifas y los precios, las dos caras del ajuste que se viene 

Fue un derroche de alegría, casi una asunción presidencial. Fueron dos días en los que Sergio Massa se constituyó como único protagonista, en medio de un contexto social en el que la crisis es la protagonista excluyente. La crisis, no él. En medio de una sociedad que sufre otra vez los estragos de la inflación, la reiterada ineptitud del Gobierno para enfrentarla y a una dirigencia gobernante que no disimula sus guerras ni sus diferencias ideológicas ni su increíble felicidad.

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