Política

Después de tanto procrastinar, Fernández se empieza a encontrar con las consecuencias de lo que no resolvió y prefirió postergar; hoy el Presidente es más dependiente que nunca de lo que no construyó, de lo que no impidió que se construyera y de lo que permitió que se fortaleciera 

Se le van cayendo los soldados de uno al Presidente. El tiro de gracia a Matías Kulfas le llegó de parte de Cristina Kirchner, después de un bien aceitado operativo que incluyó a funcionarios que le responden, quienes acusaron al ministro de Desarrollo Productivo de armar "operaciones en off" para perjudicarla.

El Presidente le entregó a su vicepresidenta la cabeza de Matías Kulfas, uno de los pocos ministros albertistas que quedaban 

Empezó la carnicería cuando muchos insinuaban una tregua entre el Uno y la Dos. Hay olor a florería, pero no es atribuible al cumpleaños de YPF. Más que aniversarios famosos se respiran velatorios, funerales, tiempos de coronas en lugar de atractivos bouquets. Las dudas: mañana se cambia a un ministro de Producción (el renunciante Matías Kulfas) o se modifica un curso del Gobierno con la unificación de carteras (Producción y Agricultura, o Transporte con Producción).

De la mano del ataque presidencial a Mauricio Macri y del avance del proyecto reformista para aumentar los jueces de la Corte podría sobrevenir el reencuentro entre el Presidente y su vice 

La dama no pudo asestarle un puñetazo ejemplar para dormirlo un rato al Presidente. Tampoco a ese ministro peso mosca, Guzmán. Ella sigue decepcionada y le encantaría propiciar un cambio, la llegada de un equipo que reordene al gobierno y sea encabezado por Sergio Massa, hoy más de su lado que de Alberto. 

Cuando los tiempos actuales requieren de resoluciones concretas a los múltiples problemas que atraviesa la Argentina, la dirigencia política, en su gran mayoría decidió acelerar la confrontación, adelantar los tiempos electorales a riesgos de no poder doblar en la curva y volcar. 

Basta ver los números de la economía, la inflación, los indicadores de una posible crisis energética, entre otros graves problemas que vivimos los argentinos, como para pensar que el presidente Alberto Fernández debe estar preocupado y ocupado en comenzar a buscar soluciones.

A pesar de no haber retomado el contacto con ella, el Presidente asume posiciones históricas de su vice; la manipulación judicial y los vaivenes de la política internacional 

El Gobierno fracasó y es irrecuperable, la oposición es poco atractiva y las figuras disruptivas (léase Milei) no tienen chances reales de llegar al poder. Sólo sirven para complicar un panorama que se ha convertido en un rompecabezas para consultores: ¿qué aconsejar a los candidatos? ¿Que presenten un plan económico concreto o prometan vaguedades? ¿Que aprovechen la grieta y polaricen o que privilegien el consenso? ¿Qué arremetan contra el populismo o eludan cuestionar una mentalidad que predomina en el 50% o más de la sociedad? 

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