Además de los talleres de arte para todas las edades, también hubo una propuesta más espiritual de la mano del espacio “Calma Style”, invitando a la gente a meditar y hacer yoga, entre otras propuestas.
“Después dos años por la pandemia pudimos volver a realizar este evento artístico gratuito y la respuesta de la gente fue genial. Es un festival pensado para pasar la tarde en familia, entre amigos, escuchar música en vivo, comer algo rico y bailar”, contó Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria general de Cultura de San Isidro.
Ovacionada por una multitud, apenas bajó del escenario, Zoe remató: “Este público es maravilloso y la energía que se genera es fantástica”.



