Miércoles, 09 Diciembre 2020 12:51

Mariano Caucino: "Alberto Fernández tiene un discurso latinoamericanista pero en este año ha deteriorado casi todas las relaciones con los gobiernos sudamericanos"

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En exclusiva para NOTIAR, el especialista en relaciones internacionales y ex embajador en Israel y Costa Rica Mariano Caucino hizo un balance de la política exterior de la Administración Fernández-Fernández.

- En estos días se cumple el primer aniversario desde la asunción de Alberto Fernández. ¿Qué balance hace de su gestión en materia de política exterior? ¿Qué piensa del desempeño de la Cancillería en este primer año de gobierno?

- Bueno, en primer lugar le diría que hay que tener en cuenta el contexto. Hacer política exterior por Zoom implica una limitación enorme. Pero el balance es malo. Por no decir muy malo. Creo que en materia de política exterior hay muchos aspectos en los que se han conducido de manera errática y en algunos planos cometieron enormes errores, algunos de los cuales fueron innecesarios completamente.

- ¿Muchos "errores no-forzados" como se dice ahora?

- El otro día escuchaba a Silvia Mercado que explicaba que en Occidente, gobernar es una tarea cada día más compleja. Me hizo acordar a una frase del ex gobernador de New York Mario Cuomo quien dijo que se hace campaña haciendo poesía y se gobierna en prosa (campaign in poetry, govern in prose). Es cierto que gobernar en el presente es cada día más complejo, sobre todo en tiempos de redes sociales. Las demandas pueden ser enormes. Usted llega al poder sustentado en una ola enorme de expectativas. Y luego es inevitable en cierta manera que se produzca un desencanto. Pero en el caso del Presidente actual le diría que él mismo se ha colocado en una posición imposible, por la cantidad de promesas que hace de acuerdo al interlocutor que tiene delante...

- Da la impresión de que le dice a cada uno lo que quiere escuchar...

- Exactamente. A veces da la impresión de que se contradice varias veces al día.

- La falta de claridad y de consistencia es un dato objetivo.

- El problema es que ya casi nadie cree en la palabra del Jefe de Estado. La claridad es fundamental en la política internacional. Usted tiene que tener un Presidente que sea creíble, confiable, previsible. Porque de la claridad surge la fuerza que otorga la capacidad de persuasión. Pero si usted tiene el nivel de contradicciones que ha mostrado el Presidente, usted consigue los resultados contrarios.

-Usted fue muy duro con respecto a la posición del gobierno argentino en la OEA y en el BID...

-Y sí. Ojalá me hubiera equivocado. Mi impresión es que con el secretario general de la OEA están obsesionados. Creo que el Presidente -y en cierta manera el canciller- han comprado el discurso de los miembros del llamado "Grupo de Puebla" que ven en Almagro a un traidor. En cambio, los gobiernos democráticos de la región valoran mucho la actitud de Almagro en la OEA en los últimos cinco años. Recuerde que antes tuvimos un secretario general de la OEA que llegó al cargo con mucho prestigio, pero terminó siendo totalmente funcional a la dictadura chavista...

-Se refiere a José Miguel Insulza. 

-Si, pero no es un tema personal. Es un tema objetivo. ¿Qué se hizo desde la OEA entre 2005 y 2015 para prevenir el deslizamiento hacia la dictadura en varios países como Venezuela, y otros? Lamentablemente poco y nada.

-Los llamados gobiernos del Socialismo del Siglo XXI

-Si, pero hay que hacer algunas distinciones. No todo es lo mismo. Hubo gobernantes de centro-izquierda que respetaron las instituciones, las formas republicanas, la libertad de prensa y no buscaron eternizarse. Fíjese los casos de Tabaré Vázquez, Michelle Bachelet, entre otros. Fueron democráticos. En cambio, otros llegaron al poder por vía democrática pero una vez en el poder desmontaron una a una las instituciones republicanas y se convirtieron en dictadores. El caso de Chávez es evidente. Lo mismo se puede decir de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo. Y en cierta medida de Rafael Correa o Evo Morales.

-El Presidente Fernández dijo que extraña precisamente a esos mandatarios... 

-Mi impresión es que alguien le hizo creer que puede obtener réditos políticos del llamado Grupo de Puebla. Una "estudiantina", como dice el "Turco" (Jorge) Asís. Mire, aquí la realidad es que el Presidente tiene un discurso latinoamericanista pero en los hechos ha deteriorado prácticamente todas las relaciones con los gobiernos de Sudamérica.

- ¿Qué evaluación tiene de la gestión de la Cancillería?

-Bueno, como usted sabe, hubo muchas dudas desde un inicio. El propio nombramiento del canciller fue un tanto sorpresivo. En especial por su falta de antecedentes en la materia. Pero no es el primer caso. Eso en principio no es descalificatorio por completo. Piense el caso de (Juan Atilio) Bramuglia, a quien todos reconocen como un canciller con una actuación muy destacada en Naciones Unidas durante la crisis de Berlín en 1948. Tampoco tenía antecedentes en política internacional. De todos modos, no me malinterprete, no lo estoy comparando con Bramuglia que está considerado como un gran canciller.

-Usted ha incursionado en el estudio de la Historia y estudió las personalidades de los grandes cancilleres que tuvo este país, ¿Qué tipo de persona cree que sería un canciller adecuado?

-Creo que no existen los ministros perfectos, ni el canciller perfecto. Usted no puede condensar en una misma persona el charme intelectual de Dante Caputo, el talento inmenso de un Domingo Cavallo, el encanto de Guido Di Tella, la sobriedad de (Adalberto) Rodríguez Giavarini, la astucia política de (Carlos) Ruckauf o la capacidad de trabajo descomunal de (Jorge) Faurie. Pero si al menos debiera tener alguna de esas virtudes.

-Hay muchos rumores sobre la continuidad del canciller...

-Veremos. Siempre hay rumores. A los ministros los nombra el Presidente de la República. En todo caso nosotros podemos opinar sobre los resultados. Que en este caso no son demasiado buenos, para no decir que son muy malos.

-Hay gente que no entendió su nombramiento...

-Evidentemente el Presidente creyó que estaba capacitado. Habrá pensado que un hombre con una larga trayectoria política tenía los antecedentes adecuados. La realidad es que si usted ve el currículum ve que fue secretario de Estado, gobernador de la provincia más importante del país, varias veces diputado. Trayectoria no le falta. Incluso le diría que fue un gran secretario de Agricultura en los años noventa. Pero claro, en esa época tuvo grandes jefes como fueron Menem y Cavallo. No me gusta hacer consideraciones personales, solo le diré que su gestión como ministro de Relaciones Exteriores es muy mala. Y algunos episodios lo han colocado en una posición en la que resulta casi imposible poder confiarle. Por otro lado, hay ciertas cosas que resultan inexplicables. Piense una cosa: Francisco Bustillo asumió como canciller del Uruguay hace tan solo unos meses y ya se entrevistó con el secretario de Estado (Mike) Pompeo. Entiendo que próximamente viaja a Moscú donde será recibido por (Sergei) Lavrov, el canciller ruso. En cambio, el canciller argentino ni siquiera fue incluido en el viaje del presidente a Colonia (Uruguay). Lo que le quiero decir es que hay una suerte de auto-aislamiento.

-El propio Presidente demoró diez meses en entrevistarse con el presidente del Uruguay

-Así es... es algo lamentable. Por suerte el Presidente parece haber advertido en estas últimas semanas que tenía que generar un deshielo en la relación con los vecinos. Le diría que el viaje a Colonia fue positivo, aunque muy tardío. Piense que el 1 de marzo el presidente tomó una decisión que fue muy criticada cuando dejó plantado.

-Con el Presidente del Brasil (Jair) Bolsonaro apenas tuvo un Zoom...

-Así es. Los americanos dirían "Too Little, Too Late".. pero por lo menos aceptó hablar. Creo que un rol importante le correspondió al embajador en Brasil, Daniel Scioli, de quien se escuchan muy buenos comentarios por su trabajo incansable por remendar las relaciones entre ambos países.

- ¿Cómo se explica que el Presidente se resista a dialogar con su par brasileño?

-Creo que el caso es revelador de una realidad inexorable y es la que deriva del hecho de que la geografía sigue siendo el factor fundamental de las relaciones internacionales. Usted puede cambiar de ideología, de aliados, de forma de pensar, pero no puede modificar la geografía. Como decía (Nicholas) Spykman, las montañas permanecen. Si usted es presidente de la Argentina está llamado a convivir con el presidente del Brasil, con el de Chile, con el de Paraguay, con el de Bolivia, con el de Uruguay. El problema es que acá se habla todo el día de la unidad latinoamericana, pero en la realidad se hace todo lo contrario. Fíjese una cosa. El presidente admira a Kirchner (Néstor) cuando éste tenía muy malas relaciones con casi todos los presidentes de la zona. Las relaciones de Kirchner con Tabaré Vázquez fueron horribles. Casi le diría lo mismo con los chilenos, recuerde cuando le cortaron la provisión de gas, violando compromisos contraídos. El otro día provocaron un enojo del gobierno del Ecuador. La cantidad de tropiezos es increíble. Y lo más notorio es la incapacidad para aprender de sus propios errores. Por no hablar del manejo de la pandemia y los incidentes diplomáticos que fue generando en cada presentación.

- ¿Cuáles son los costos concretos para la Argentina?

-El problema de todo esto es que usted vive en un escenario global que no controla y que no puede modificar. Por lo tanto, tiene que hacer una lectura realista e intentar a partir de allí detectar las mejores oportunidades que ese contexto ofrece para la Argentina reduciendo las amenazas y riesgos, que de por si existen y que una potencia mediana como la Argentina no puede cambiar. Entonces, en un escenario en el que existe una creciente rivalidad de potencias, en el que existen amenazas que deben ser atendidas globalmente como el cambio climático, las pandemias, el cybercrimen, el terrorismo, etc. usted necesita tener el mejor nivel de diálogo con Brasil, con el Mercosur, con Sudamérica en general para enfrentar con una política común esos desafíos. Por lo tanto, mantener un vínculo fluido y basado en la confianza con los vecinos deja de ser una opción y tiene el carácter del imperativo categórico.

-Alberto Fernández dijo que se proponía "cambiar el mundo"...

-Mire, creo que es una aspiración que guarda escasa o nula relación con las posibilidades concretas. (Henry) Kissinger explica que un gobernante es un individuo con una capacidad de maniobra muy limitada, dado que está condicionado por un contexto que no puede modificar, con una historia que no puede alterar y por lo tanto la sagacidad del estadista está en encontrar en esos pequeños márgenes las oportunidades para hacer cambios realmente positivos. 

- ¿Qué rescata de la política exterior de Fernández?

-Creo que el Presidente tuvo algunos aciertos cuando nombró determinados embajadores. Fijese en los casos de Brasil, Estados Unidos, China, acaso las tres embajadas más importantes. Tanto Scioli, como Jorge Arguello, como Luis María Kreckler son tres personas de mucho nivel y experiencia. También es positivo que haya nombrado ex gobernadores y ex ministros como embajadores en Uruguay, México, Chile e Israel. Contrariamente a lo que a veces se imagina, un país recibe con agrado el nombramiento de una persona con una trayectoria política importante. Es una forma de jerarquizar la representación. En otros casos, en cambio, hay designaciones muy malas. Por caso, en la OEA.. un caso casi diría desopilante. Vea lo que sucedió en Rusia, casi una comedia de enredos. Una falta de respeto con un país de la envergadura y la importancia fundamental de Rusia. Hace meses que la embajada está vacante. Iban a enviar a una señora que comenzó a hablar mal de su propio gobierno. Luego sacaron al embajador que estaba allí, que estaba haciendo una gran tarea, y no solo eso. También sacaron al número dos. Después esa señora renunció a la postulación. Por suerte ahora nombraron a un reemplazante. Pero ya es tarde, el daño está hecho.

-En la OEA nombraron a Carlos Raimundi...

-Si, un hombre que más que representar a la Argentina pareciera el abogado de Nicolás Maduro

-Le quería preguntar por Venezuela. El canciller ha dicho que no se puede dividir a la región exclusivamente en torno a Venezuela. ¿Qué piensa al respecto?

-El problema es que la dictadura en Venezuela es una realidad. Aunque no le guste al canciller, es una realidad concreta. Y los esfuerzos de la Argentina deberían orientarse en buscar una plataforma de soporte regional para colaborar con una solución de la crisis. Por eso es muy malo lo que hizo el gobierno en relación con el Grupo de Lima.

-Solá se expresó muy duramente con respecto al Grupo de Lima, aunque reconoció que en Venezuela hay una dosis de "autoritarismo", pero se niegan a condenar al régimen...

-Mi visión es que usted no puede tener dudas frente a la dictadura de Maduro. Usted no puede estar medio-embarazada. Usted está embarazada o no está embarazada. A veces uno tiene la sensación de que el Presidente y el canciller quieren quedar bien con tirios y troyanos. Y terminan quedando mal con todos. Hablemos con los hechos. Venezuela es un país que vive desde hace dos décadas en una dictadura. Porque Chávez ganó legítimamente las elecciones de 1998 pero una vez que llegó al poder comenzó a desmontar una a una todas las instituciones republicanas y en los hechos fue transformando al país en una dictadura. A su vez, colocó a Venezuela al servicio de la Cuba de los Castro y una vez que se enfermó y luego falleció, la influencia de La Habana creció aún más. A su vez, llevó a Caracas a alinearse con los regímenes más cuestionados del mundo. Por caso, con el régimen islamista extremista de Irán. Y desde hace unos siete u ocho años, como usted sabe, Venezuela atraviesa una crisis humanitaria enorme. Por otro lado, las violaciones a los derechos humanos en Venezuela son un dato objetivo. Lo que resulta inexplicable es que un gobierno como el actual tenga un doble estándar en la materia. Con Venezuela creo que el gobierno demostró falta de coherencia con su propio discurso de defensa de los derechos humanos. Creo que con Venezuela el Presidente ha dañado su reputación enormemente. Y eso daña la confianza. La confianza es un atributo que tarda en construirse. Además, algunas imágenes tampoco ayudan. Hay signos de cierta debilidad en la propia jefatura política que son muy evidentes.

-Usted se refiera a los hechos que se produjeron el día del velorio de Diego Maradona...

-Si claro, un espectáculo bastante triste, por ser diplomático... casi le toman la Casa de Gobierno.

-Un escándalo a la vista del mundo entero. ¿Cómo repercute esto en la imagen del país en el exterior?

-Lamentablemente, mal. No se realmente cuántas personas en el mundo vieron ello. Tal vez muchísimo menos que lo que aquí muchos pueden creer. Pero lo que si le puedo asegurar es que esa tarde todas las embajadas acreditadas en Buenos Aires informaron por cable a sus capitales sobre lo que sucedió ese día.

Mariano Caucino nació en Buenos Aires, en 1976, es abogado (UBA) y especialista en política internacional. En 2016 fue nombrado embajador en Costa Rica y dos años después fue designado embajador en Israel. Autor de diversas publicaciones sobre política internacional e historia contemporánea, su último libro es "La Argentina pendular: los costos de la imprevisión y la oportunidad del consenso" (2019).

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