Lunes, 21 Septiembre 2020 12:39

Como Farsa - Por Omar López Mato

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Alguna vez la “exitosa abogada” haciendo gala de sus lecturas citó a Marx y su famosa afirmación sobre el 18 de brumario “La historia ocurre dos veces, primero con tragedia y la segunda como una miserable farsa” un complemento de la frase original dicha por Hegel sobre el Golpe de Estado dado por Luis Napoleón Bonaparte en 1852.

Entonces la señora no intuía (, o quizás ya lo tenía en la cabeza, vaya uno a saber), que el kirchnerismo volvería como una farsa, una caricatura grotesca de lo que fue, con un títere como presidente que nos llena de frases que, quizás en otros tiempos, nos hubiese llevado a una discusión académica pero que ahora solo suman zozobra y rispideces.

El país que conocíamos colapsó, la Argentina potencia está en el respirador, la nación que todos envidian es sólo una herida cruel, una mueca del dolor.

Es increíble lo que este gobierno ha podido hacer en 6 meses. Y será más increíble ver lo que harán en los próximos 6 meses. La tragedia recién empieza, este es solo el primer acto.

Marx, olvidó comentar que la farsa también puede albergar en sus entrañas una nueva tragedia, prolongando ad nauseam el juego dialéctico hegeliano de farsa-tragedia, como una comedia de enredos donde la confusión ideológica y la tiranía de una biocracia epidemiológica oxida los recursos democráticos y de la justicia. Sin mencionar el drama económico que aún no estalló .

La farsa del presidente títere y la vice-vengadora esbozada como una jugada maestra de la política maquiavélica, se ha convertido en una tragedia después de haber Sido una farsa. La frase de Marx ha quedado incompleta, hay una nueva tesis que merece su antítesis.

Estamos viviendo la secuela pampeana de la tragedia farsa soviética, la versión argentina del prolongado drama caribeño de Cuba y Venezuela.

Gracias a esta infinita cuarentena estamos comenzando a vivir el hambre que, como describió en su momento Lenin, “mata la fe en Dios y en el zar”. Los soldados rusos abandonaron el frente, expresando a través de esta huida la desconfianza al régimen monárquico. La desesperada huida de los argentinos (o mejor dicho, la búsqueda de una salida al infierno tan temido) es un voto contra la perversa política destructiva de los K. Al régimen se le cayó la careta y aprovechó la prisión domiciliaria de un pueblo para buscar alevosamente lo que desde un inicio deseaba: la impunidad. La impunidad a toda costa y a cualquier precio. ¿Desde cuándo un sospechoso de un crimen puede elegir a sus jueces? Jamás ...hecha la excepción en este Reino del revés. El gobierno quedó como el rey desnudo, el presidente ha demostrado su ineptitud disfrazada de mentiras y frases pomposas (como la tan comentada de la meritocracia). En el fondo tiene razón: no hacen falta méritos para ser presidente en este país Él es el mejor ejemplo. Con la obsecuencia y la hipocresía le alcanzó para llegar al más alto puesto del poder ejecutivo.

Y vale aclarar que aún no hemos llegado al fondo de asunto. De aquí en el juego dialéctico de farsas y tragedias seguirá un espiral descendente. Muchos creen que Argentina “no tiene fondo” que en algún momento todo se resolverá gracias al inconmensurable poder de recuperación que tantas veces ha demostrado en el pasado. Esta vez no nos salvan ni dos, ni diez ni cien cosechas porque se ha podrido la matriz. El abismo es inconmensurable. La gangrena caló profundo, la infección llegó al hueso, La grieta separó al país en dos y ambos marchan a la deriva.  

Omar López Mato
Médico y escritor
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