Domingo, 18 Agosto 2024 11:04

Pablo Galíndez, el hermano de Alberto Fernández al que acudió Fabiola Yáñez y aparece en la trama de los brokers de seguros - Por Hugo Alconada Mon

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No ocupó cargos públicos pero asesoró al titular de Nación Seguros e impulsó negocios de al menos un broker; interactuó con altos funcionarios de la Presidencia; la ex primera dama lo llamó en un momento de desesperación; sus días en Puerto Madero junto al ex jefe de Estado 

El sábado 3, el círculo íntimo temió que Alberto Fernández se suicidara. Sintiéndose acorralado por las novedades provenientes de tribunales sobre los negocios con el Estado de un puñado de brokers de seguros y la inminente acusación de Fabiola Yáñez contra él por violencia de género, el expresidente envió mensajes inquietantes a sus íntimos, que reaccionaron de inmediato. Le urgieron a la custodia que extremara recaudos, mientras corrían hacia el departamento de Puerto Madero. Entre ellos, el primero, su hermano Pablo Galíndez. 

Esa no fue, sin embargo, la primera alarma que alguna vez tronó en el celular de Galíndez. En el escrito judicial que presentó ante el consulado argentino en Madrid, Yáñez declaró que a fines de mayo o principios de junio de este mismo año la llamaron a España para decirle que Fernández había muerto. “Desesperada”, según sus propias palabras, llamó a su cuñado para que fuera a Puerto Madero o contactara a su hermano.

Ahora, Galíndez acompaña a Fernández mientras los sabuesos judiciales investigan su propio rol en la operatoria de los brokers, en la que apareció en tres dimensiones. Primero, como una suerte de asesor externo y confidente de Alberto Pagliano, a quien su hermano había designado al frente de Nación Seguros. Segundo, como un lobista o facilitador de negocios de uno de esos productores de seguros. Y tercero, como crítico de otro broker, según surge de los chats que la Justicia logró extraer de los teléfonos celulares de algunos de los acusados.

“Hola Alberto”, le escribió Galíndez a Pagliano, en un mensaje del 20 de agosto de 2020. “Hoy me llamó G Torres. Está preocupado x su situación en Prov Seguros. Te parece que le podrás hacer un contrato en Nacion? Cualquier cosa hablamos más tarde. Abrazo”, le propuso.

¿La respuesta del titular de Nación Seguros? “Después te llamo, dame 10″.

La sospecha de los sabuesos es que Galíndez, hoy de 58 años, abogó por favorecer con un contrato del sector público a Pablo Torres García, uno de los empresarios imputados en la investigación criminal, en la que ya fue allanado. De notable vínculo con Pro, Torres García buscaba diversificar su cartera de negocios tras la llegada de Alberto Fernández a la Casa Rosada. Y Galíndez fue una opción para intentarlo.

Sin cargo formal en el sector público, Galíndez mantuvo un vínculo fluido con su hermano y con Pagliano, pero también con otros integrantes del círculo íntimo presidencial, como Julio Vitobello o Santiago Cafiero, durante toda la gestión. Así surge del contenido de los chats que recuperó la Justicia. Constan desde mensajes en que Galíndez le anticipó decisiones presidenciales a Pagliano o le pidió que “no le dé bola” a pedidos para designar funcionarios en Nación Seguros de, por ejemplo, Nicolás Scioli, o comunicarle que estuvo “hablando por varios temas con el jefe de asesores de Alberto”, en alusión a Juan Manuel Olmos.

Ese vínculo fluido también surgió de los registros de entradas, por ejemplo, a la Quinta de Olivos. Su primer ingreso a la residencia ocurrió el 15 de diciembre de 2019, apenas cinco días después de que Alberto Fernández asumió la Presidencia. Desde entonces, lo visitó en seis ocasiones mientras regía el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO).

Esos ingresos a Olivos se concretaron aunque Galíndez no trabajaba para Fernández, ni tampoco se desempeñaba en el sector público, ni cuadraba dentro de las categorías de “trabajador esencial”, según reveló LA NACION en agosto de 2021. Dedicado al mundo de las finanzas y los negocios, entre 2007 y 2015 había gerenciado fondos comunes de inversión, y trabajado luego para la sociedad bursátil Tavelli hasta 2019.

Esos mismos registros de ingresos a Olivos reflejan que Fernández rompió la cuarentena “reforzada” que él mismo había impuesto nueve días antes de que Fabiola Yáñez celebrara su cumpleaños con Fernández y nueve invitados en la residencia. Fue por otro cumpleaños, el domingo 5 de julio de 2020. Esa noche, Fernández cenó con Galíndez, quien entró a las 21.20 y se retiró pasados 18 minutos de la medianoche.

¿Qué hablaron los hermanos aquella noche? Se desconoce, aunque cinco días antes había sido el cumpleaños de Galíndez, que proseguía su ida y vuelta continuo con Pagliano. “Cuando quieras hablamos por inv de nacion seguros”, le había escrito al titular de Nación Seguros, por ejemplo, el 16 de mayo de 2020. Cuatro días después, le mandó un pdf, que tituló “inv nacion seguros”, y volvió a la carga el 27: “Estoy en la búsqueda de alguien q te pueda dar una mano con tema de inversiones”.

LA NACION contactó a Galíndez para consultarle sobre su interacción con Pagliano y su eventual papel en el mundo de los seguros durante la Presidencia de su hermano. “Lo cierto es que no tengo nada que ver en esto, ni nada para decir”, replicó de inmediato. “En mi familia estamos muy tristes por todo lo que está pasando”.

“Un pirata”

Si Galíndez mantenía reuniones directas con su hermano Presidente, asesoraba al titular de Nación Seguros y buscaba abrirle puertas al bróker Pablo Torres García, en simultáneo tenía entre ceja y ceja a otro productor de seguros, Héctor Martínez Sosa, según reflejan los chats que recuperó la Justicia. Lo calificó como un “chanta”, un “pirata” y un “hdp”, sin importarle –o, quizá, a sabiendas de- que Martínez era acreedor de Alberto Fernández y su esposa, María Cantero, la secretaria privada histórica de su hermano.

Las interacciones de Galíndez con Pagliano y otros funcionarios continuaron, incluso, mientras trabajó como asesor del directorio del Banco Ciudad, durante tres meses, y después de ingresar a Corporación América, el holding de Eduardo Eurnekián. Entró en octubre de 2020, en plena cuarentena. En el holding figuró en relación de dependencia, dentro de la firma Proden SA, con rol teórico en Bodegas del Fin del Mundo. Luego ingresó al Banco de Desarrollo de América Latina, el organismo multilateral que antes se llamó Corporación Andina de Fomento (CAF), donde pesa fuerte el Estado argentino y los salarios se pagan en dólares.

Galíndez fue nombrado “ejecutivo senior” en el Departamento de la Dirección de Comunicaciones de la CAF, en su oficina en Buenos Aires. ¿Le pidió Alberto Fernández un cargo para su hermano a Sergio Díaz Granados a cambio de bajar la candidatura de Christian Asinelli a la presidencia del organismo multilateral a partir de septiembre de 2021? Así lo cree la prensa colombiana.

Vínculo férreo

El vínculo sanguíneo entre Fernández y Galíndez es a través de su madre, Celia Pérez, quien murió en 2019, muchos después del fallecimiento Carlos Pelagio Galíndez. Defensor oficial durante años y nombrado juez sobre el final de su carrera, Fernández siempre lo consideró su padre y lo caracterizó como una figura clave en su formación.

Siete años menor, Galíndez comparte intereses y amigos con su medio hermano, además de haberlo acompañado en algunos de los momentos más cruciales de su vida. Entre ellos, su triunfo electoral en 2019, cuando se abrazaron y celebraron juntos en el búnker del Frente de Todos. Pero también cuando Yáñez lo llamó desde Madrid, hace unos meses, temerosa de que Alberto hubiera fallecido.

Aquel abrazo victorioso, en la noche más gloriosa de Alberto Fernández fue de a tres, porque a ellos se sumó la hermana mayor de ambos, Valentina, más conocida como “Piky”, quien sin embargo no figura en los registros de ingresos a la Quinta de Olivos durante lo más duro de la pandemia. Pero sí se acercó hasta el departamento de Puerto Madero donde vive Fernández, para acompañarlo y sostenerlo durante los últimos días.

Los encuentros en Olivos, en tanto, se sucedieron mientras Galíndez cruzaba mensajes con Pagliano por WhatsApp sobre el borrador del decreto que impondría que todos los organismos públicos deberían contratar pólizas con Nación Seguros. La normativa demoró un año en salir, con la firma de Alberto Fernández, y salió sin el proyectado artículo 3, que abordaba cuál debería ser el rol de los productores de seguros. Según la gestión anterior, eliminaron ese artículo del texto definitivo del decreto para no promover la participación de intermediarios. En la práctica, el resultado parece haber sido el opuesto.

El decreto 823 se publicó, finalmente, el 2 de diciembre de 2021. Ese mismo día, Pagliano le envió un audio por WhatsApp a Galíndez, ya funcionario de la CAF: “Hola Pablo. Recién acaba de salir un decreto que veníamos dando vueltas. Yo no sé si te había comentado. Obviamente que lo empujó o lo aceptó Alberto. De que todo el Estado se asegure en Nación Seguros. Con lo cual, comienza una nueva etapa de, de mucho laburo. Me tengo que ir a Mar del Plata a buscar a mi hija. Si te parece sábado, domingo, de la semana que viene, estoy disponible y hago el asado y nos juntamos y si no, avisame que trato de venirme. Si el domingo llego, pero no sé a qué hora. Nada eso. Lo que te había quedado en avisarte. Te lo comento ahora”.

Se desconoce si el asado se concretó.

Hugo Alconada Mon

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