Se trata de los engranajes de un supuesto mecanismo de triangulación de retornos, tráfico de influencias y negociaciones incompatibles con la función pública cuya investigación empieza a exponer un circuito que conecta a la Jefatura de Gabinete y la Secretaría General de Presidencia con contratistas privados.
El funcionamiento de esta megared tendría tres puntos de coordinación.
En el primer extremo se ubica el poder del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y en la Agencia de Administración de Bienes del Estado, organismo encargado de licitar los recursos públicos (y dependiente del Ministerio coordinador).
El segundo vértice está compuesto por un consorcio de empresas privadas, entre las que destaca el Grupo Foggia, una productora de espectáculos que también incorporó directivos vinculados al Grupo Werthein.
El tercer componente, que actuaría como el puente de retorno, es la consultora de coaching ontológico y organizacional +BE, cuya titular es Bettina Angeletti, esposa del propio jefe de Gabinete.
En este triángulo de corrupción, un dato clave a tener en cuenta es que el Grupo Foggia y otros contratistas como National Shipping y Datco contrataban los servicios de asesoría de la consultora de la esposa de Adorni, abonando fondos millonarios.
El beneficio que estas empresas obtenían a cambio de financiar el entorno familiar del funcionario sería en todo caso un acceso preferencial a la Casa Rosada, facilitado por los vínculos de la productora con Mara Gorini, acaso su fundadora y mano derecha de la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei.
Es que es aunque sea llamativo que ese mismo grupo, que contrataba a la empresa de Angeletti, es la que está a punto de quedarse con el predio de Tecnópolis por un plazo de 25 años, un trámite que realiza la Agencia de Bienes del Estado que depende, justamente, de la Jefatura de Gabinete que comanda Adorni.
Incluso es cuanto menos curioso el concurso público que pareciera haber sido diseñado con llamativos filtros que terminaron excluyendo a los principales competidores para dejar el camino despejado al holding investigado.
Es decir, se trata de un entramado de aparente corrupción en el que dejaron los dedos pegados Adorni, Angeletti, Karina Milei y su mano derecha, ex apoderada del Grupo Foggia, Mara Gorini.
Todos habrían cumplido un rol fundamental en esta suerte de estructura de capitalismo de amigos, donde cada uno utilizó su poder y recursos para hacer negocios a costa del Estado.
Pero hay más, porque se trata de una megared que promete profundizarse y hacer que el escándalo escale y se transforme en una verdadera crisis política con alcances por ahora insospechados por los próximos pasos que diseña la justicia.
Por un lado, el frente patrimonial de la causa promete generar los mayores cimbronazos a corto plazo, dado que se esperan por estas horas los informes financieros de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado sobre los bienes del jefe de Gabinete.
Los peritos de la fiscalía de Gerardo Pollicita ponen la lupa sobre una brecha sustancial entre los ingresos declarados de la familia y sus gastos reales, centrando la atención en los movimientos de dinero en efectivo.
A esto se suma el inminente cruce de datos informáticos que realiza el fiscal Carlos Stornelli sobre las fechas de las facturas emitidas por la consultora de Angeletti y los días en que el Grupo Foggia o las firmas navieras recibieron subsidios, concesiones o contratos de empresas públicas como YPF… donde Adorni despunta como director.
Es difícil augurar de qué manera terminará toda esta investigación, lo que sí es cierto es que, a pesar de que la información es cuantiosa y abrumadora, todo indica que es mínima y que esta mega red de corrupción es mucho, pero mucho más grande de lo que hoy se estima.
Fuente: https://periodicotribuna.com.ar/megared-de-corrupcion-los-hilos-secretos-que-unen-a-adorni-angeletti-karina-milei-y-tecnopolis/

