Cuando el presidente Javier Milei envió al Congreso de la Nación, el 11 de diciembre de 2025, el proyecto de Ley de Modernización Laboral, el texto del Gobierno decía que la iniciativa buscaba crear condiciones para que "el trabajo registrado vuelva a expandirse en todos los sectores de la economía".
En la presentación oficial también se planteaba la necesidad de “dejar atrás un modelo laboral que ya no responde a la realidad del país” y que generar “más y mejores puestos de trabajo formales” era una condición indispensable para el crecimiento de la Argentina.
La reforma, con modificaciones respecto del proyecto original, fue finalmente aprobada por el Congreso en febrero y promulgada en marzo.
Para entonces, el Gobierno llevaba más de dos años al frente de la administración nacional. Y aunque algunos de los problemas del mercado laboral argentino se arrastran desde mucho antes de diciembre de 2023, otros se profundizaron durante ese período.
Un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) aporta algunos datos. Entre el cuarto trimestre de 2023 y el mismo período de 2025, el PIB creció un 4,8%, pero el empleo urbano total se redujo en unos 60 mil puestos y la cantidad de asalariados registrados en empresas privadas cayó en casi 190 mil. Es decir, la recuperación de la macro no estuvo acompañada por una mejora en los indicadores de empleo.
Más empleo, ¿más empleo?
Uno de los fenómenos que siguió creciendo (y más aceleradamente) fue el pluriempleo, es decir, la cantidad de personas que necesitan combinar dos o más ocupaciones. Según una investigación de C-P Consultora, a finales de 2025 había unos 2,25 millones de argentinos con más de un trabajo, equivalentes al 11,5% de la población ocupada.
El problema no se limita sólo a la cantidad de trabajadores que acumulan empleos para llegar a fin de mes. El informe dice que el 56% de los pluriempleados de lo que llama "sectores emergentes" trabaja más de 45 horas por semana. Y el 22%, es decir, más de uno de cada cinco, supera las 60 horas semanales (12 horas por día).
Tiempo de trabajo de los pluriempleados (Infografía La Voz)
El estudio, realizado sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, distingue entre el pluriempleo tradicional, característico de actividades como educación, salud y servicio doméstico, y el emergente, que comprende al resto de los sectores económicos.
La distinción es importante. En actividades como la docencia, la medicina o el servicio doméstico, trabajar para varios empleadores es una práctica histórica. Un profesor puede dar clases en distintas escuelas, un médico atender en varios centros de salud y una empleada doméstica distribuir su jornada entre diferentes hogares.
En cambio, el informe llama “pluriempleo emergente” al que se desarrolla en el resto de las actividades económicas, donde la combinación de trabajos no tiene esa tradición. Allí aparecen, por ejemplo, trabajadores del comercio, la industria, la construcción y distintas actividades de servicios. No se trata necesariamente de empleos nuevos, sino de sectores donde tener una segunda ocupación ganó terreno en los últimos años.
Según la consultora, de los 2,25 millones de argentinos con más de un empleo, alrededor de 1,18 millones pertenecen al pluriempleo tradicional (52,4%) y otros 1,07 millones al emergente (47,6%). Es decir, casi la mitad de quienes acumulan trabajos ya se desempeña fuera de las actividades donde esta práctica era históricamente más habitual.
Problemas
Dentro del pluriempleo emergente también hay diferencias importantes. La consultora encabezada por los economistas Federico Pastrana y Pablo Moldovan identifica dos grandes grupos: los trabajadores de "cuello azul", vinculados con actividades de menores ingresos relativos y niveles de calificación, entre las que aparecen la industria, la administración pública y la hotelería y gastronomía; y los de "cuello blanco", que se desempeñan en actividades de mayores ingresos relativos y calificación, como los servicios profesionales y técnicos, las finanzas, la información y las comunicaciones.
El primer grupo es el que más contribuyó al crecimiento del pluriempleo en los últimos años. Entre 2017 y 2025, la cantidad de trabajadores de cuello azul con más de una ocupación aumentó un 77% y pasó a representar el 35% del total de pluriempleados del país, frente al 29% que concentraba ocho años atrás.
Según las estimaciones del informe, son unas 777 mil personas en todo el país. Y el dato más significativo es que este segmento explica el 53% de todo el aumento del pluriempleo registrado entre 2017 y 2025. Es decir, de cada 100 personas que se sumaron al universo de trabajadores con más de una ocupación, 53 pertenecen a este grupo.
En el otro extremo del pluriempleo emergente aparecen los trabajadores de cuello blanco, que suman alrededor de 293 mil personas. Aunque son menos, su crecimiento fue incluso mayor en términos porcentuales: aumentaron un 91% entre 2017 y 2025 y explicaron el 22% de la expansión del fenómeno.
El 25% restante del crecimiento correspondió al pluriempleo tradicional, que aumentó un 26% durante el mismo período. Así, tres de cada cuatro nuevos casos de pluriempleo se registraron fuera de las actividades donde históricamente era más habitual trabajar para varios empleadores.
El sueldo no alcanza
Las diferencias entre ambos grupos emergentes también aparecen en sus condiciones laborales. Los trabajadores de cuello azul acumulan, en promedio, 50 horas semanales, frente a las 45 horas de los de cuello blanco. Además, presentan una tasa de informalidad del 39%, superior al 30,5% del segundo grupo.
Para C-P Consultora, la expansión del pluriempleo responde a distintas situaciones. En los sectores de menores ingresos relativos, la pérdida de poder adquisitivo aparece como el principal factor que impulsa la búsqueda de una segunda ocupación. Es decir, para muchos trabajadores de ingresos bajos y medios, sumar otro empleo es una forma de compensar lo que ya no alcanza con el trabajo principal.
Otro estudio, realizado por Fundación Encuentro, aporta datos sobre las condiciones de quienes acumulan ocupaciones. El 63% son jefes o jefas de hogar, mientras que el 35,2% no cuenta con aportes jubilatorios. Los datos muestran que la acumulación de empleos atraviesa a personas que tienen responsabilidades centrales en el sostenimiento económico de sus hogares y que, en una proporción importante, trabajan sin cobertura previsional.
Entre los trabajadores más calificados, en cambio, también pueden intervenir las nuevas formas de organización laboral, las posibilidades de trabajar de manera independiente y la búsqueda de distintas fuentes de ingresos, una interpretación que coincide con el discurso del Gobierno nacional sobre la flexibilización del mercado laboral. Sin embargo, los funcionarios nacionales lo plantean como una oportunidad para el conjunto de los trabajadores y no solamente para los sectores de mayor calificación.
Pablo Petovel
Fuente: https://www.lavoz.com.ar/politica/trabajadores-menores-ingresos-explican-mitad-crecimiento-pluriempleo_0_mwSPLIkhjq.html

El fenómeno alcanza a 2,25 millones de argentinos. Entre los pluriempleados de sectores no tradicionales, el 22% trabaja más de 60 horas semanales. 