Economía

La coalición oficialista se fue resquebrajando a medida que perdió popularidad, que cayó en gran parte por el impacto de la elevada inflación 

La vicepresidenta tiene funcionarios por todos lados. Entre ellos, los responsables de no frenar la inflación. Y también quienes le piden al FMI cosas que no figuran en sus estatutos. Si hay fracaso, no será solo de Fernández. 

Un análisis de los criterios de triunfo sobre los que se basa el nuevo pacto, que ha quedado reducido —hasta ahora— a un mecanismo para evitar que el Fondo nos mande al Veraz internacional 

La crisis política desencadenada en el gobierno del Frente de Todos por el rechazo explícito de La Cámpora –e implícito de Cristina Kirchner– al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, reduce aún más el horizonte económico hasta casi hacerlo desaparecer. El daño ya está hecho. 

No es fácil no caer en lugares comunes a la hora de evaluar los anuncios y las políticas del gobierno de Alberto Fernández. Sobre todo, porque siempre todo huele a viejo y gastado. Aún con una realidad que los sacude, a los funcionarios de esta administración no se les cae ni una idea nueva. 

La inflación, no es en sí una "meta", sino una suerte de "deseo referencial". Se supone que el Gobierno hará lo posible para mantenerse por debajo del 48% este año (meta entre 38% y 48%). El acuerdo con el FMI establece que la tasa de interés debe ser positiva en términos reales (aunque no se aclaró en lo publicado hasta ahora, como será la metodología concreta). Y, lo que sería más importante, establece metas de déficit fiscal y emisión monetaria directa al Tesoro, que serían compatibles con los deseos de inflación mencionados. 

Se están pegando un tiro en el pie: las autoridades tendrán este año una suba en el precio del trigo en el mercado interno por menor producción, menos ingreso de dólares al país, menos ingresos fiscales por retenciones y, así, más déficit fiscal, lo que trae aparejado más emisión, inflación y devaluación 

Tasa de interés, el fogonazo de precios que se viene y el error de diagnóstico de Martín Guzmán: los alimentos no son los culpables de la inflación 

La emisión monetaria puede no ser inflacionaria en el corto plazo. Pero en el largo plazo, la asociación entre emisión e inflación es directa. 

El nuevo escenario se verá reflejado, por ejemplo, en la capacidad de ahorro, a través de plazos fijos, o las tasas que pagará ante la sacar un crédito 

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