Economía

Hay algunos aspectos ya casi definidos para empezar a vislumbrar qué tipo de nuevo acuerdo se va a firmar para refinanciar los u$s45.000 millones 

La economía argentina entró en tiempo de descuento. Si el Gobierno de Alberto Fernández no logra aprobar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para marzo, no hay plan B. No lo tienen los funcionarios del equipo económico, pero tampoco los burócratas del FMI, quienes como gran parte del establishment de Washington hablan con cierta resignación sobre la Argentina. 

El Gobierno y el FMI han llegado a un "entendimiento" respecto de las metas fiscales, monetarias y de acumulación de reservas que formarían parte del acuerdo entre ambos. Algunos observadores han concluido que el sendero de mejora fiscal es suave y que, en cambio, es más ambiciosa la reducción en el financiamiento monetario del déficit lo cual supone un acceso importante al mercado local de deuda y a dólares adicionales de otros organismos internacionales o de otros países. 

Si no prospera el pacto, crecerá el riesgo de un escenario con más inflación, dólar más alto, menos actividad económica y un empleo más bajo 

El Fondo piensa en el Fondo. Al igual que nosotros, sus autoridades saben que la Argentina no tiene ni capacidad ni voluntad de honrar los compromisos contraídos con la institución en 2018. Kristalina Georgieva piensa en la hoja de balance, y, por consiguiente, en el papelón que significaría enviar a pérdidas el saldo de su principal deudor. Porque con el FMI no se está negociando que nos presten fondos frescos, sino cuándo devolverle lo que ya recibimos. 

El Gobierno sueña con poder mantener calientes todas las variables reales acudiendo a la misma receta de siempre: más gasto público y más emisión 

La base de datos del organismo internacional sobre las reservas de sus 190 países asociados describe un dramático cuadro en materia de divisas 

El viernes pasado el Gobierno anunciaba los detalles de un entendimiento técnico con el FMI que le permitiría alcanzar el esperado acuerdo de facilidades extendidas con el organismo. Luego de semanas previas turbulentas, con dudas y una perspectiva cierta de no pago de los vencimientos, los precios de los activos argentinos se recuperaban y los dólares financieros, incluso el blue, perdían terreno.

Para mejorar las condiciones financieras del país se requiere ordenar las finanzas públicas y recrear la confianza de los agentes económicos. Eso no se puede lograr por decreto 

Alberto Fernández y Martín Guzmán están convencidos que al gobierno no le conviene una declaración formal del default de la deuda con el FMI. Si seguían los consejos del Kirchnerismo de no pagar el vencimiento del viernes pasado, de hecho, entraban en default. Tenían los fondos para hacer el pago y mantener abierta la negociación como para llegar a un acuerdo antes del próximo vencimiento grande del mes de marzo. Pero necesitaban un guiño del Fondo como para justificar ante la Vicepresidenta que no convenía precipitar el default antes de agotar la instancia negociadora. Esto es lo que buscaron y consiguieron sobre la hora. 

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