Economía

La decisión de Máximo Kirchner de diferenciarse abiertamente del acuerdo que el ministro Martín Guzmán está negociando con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no sólo provocó un tembladeral dentro del Frente de Todos, sino que terminó por confundir a un gabinete que gestiona cada vez más en modo anárquico. En la diaria, los ministros y secretarios funcionan como células, que, por momentos, se repelen. Y que ahora, ante la falta de lineamientos claros, se sobregiran para capturar la atención de algún padrino autorizado. 

El Gobierno confía en que antes del 22 de marzo estará aprobada la ley. Sólo resta discutir la política cambiaria, el ajuste tarifario y las revisiones trimestrales. Para el kirchnerismo, son cuestiones innegociables. 

La creatividad para conseguir financiamiento extra se está poniendo en juego con este acuerdo, que no tiene como objetivo una baja real del gasto público 

Todas las señales que emite el Gobierno indican un aumento de tarifas; más financiamiento interno al gobierno en detrimento del dirigido a las empresa y familias y nulo recorte de partidas presupuestarias 

Hay que reducir los subsidios a la electricidad mayorista y actualizar las tarifas, protegiendo con la tarifa social a los que lo necesiten. 

La menor oferta de productos acelerará la presión inflacionaria en los próximos meses, ante las dificultades de las empresas para reponer stock. La suba del dólar oficial también impactará en los precios 

El acuerdo del Gobierno argentino con el Fondo Monetario Internacional no es opcional; es imprescindible refinanciar la deuda externa en dólares para evitar caer en default. Un país crónicamente deficitario como la Argentina no tiene margen para ilusionarse con acuerdos mágicos con China y con Rusia, con los que parece estar encandilado el presidente Alberto Fernández. 

Argentina está en una cornisa cada vez más delgada. La devaluación del peso es cuestión de tiempo y, por lo tanto, hay que adaptarse al nuevo escenario antes que ocurra. 

Esta semana se conocerá el IPC de febrero y el Gobierno relativizará una tendencia que sólo irá en aumento. 

Según economistas, el mix de suba de tarifas y devaluación acelerará el índice de precios y alejará al Gobierno de la meta del 40%. La apuesta a anclar expectativas mientras las estimaciones llegan a 60%. 

Top