Economía

Éxito o fracaso. En la recta final, todo depende de un número. Ya no es el valor presente de una propuesta de canje para apuntar en un balance o revender un bono en el mercado a un mejor precio, ni tampoco los recortes que aseguren al país la sustentabilidad macro, sustenten el gasto que reactiven la demanda y ofrezcan densidad a un proyecto político. En el último tramo, la presión viene de un número que miran con cada vez mayor vocación los negociadores.

 

El Gobierno mejoró su oferta y los bonistas también se acercaron. Uno propone pagar US$ 53,5 por cada 100 adeudados y los acreedores reclaman cobrar cerca de US$ 57. Esa distancia es de solo US$ 3.000 millones que se distribuyen en diez años.

 

La negativa del Gobierno de imprimir el billete de $5000 desembocó en una necesidad creciente de los papeles de mayor denominación; la Casa de Moneda lanzó una licitación internacional

¿Cuál es la probabilidad de contagiarse y morir de Covid en lo que queda del año? Si las personas fueran como el Homo Economicus que describen los libros de texto de microeconomía, esa debiera ser la pregunta clave; el insumo principal para tomar una decisión informada en el costo y beneficio esperado de salir a la calle, juntarse con amigos, o viajar en el transporte público. Ni hablar si el que tiene que decidir el curso de acción es un funcionario en cuyas manos está la gestión de la pandemia.

 

Los Moyano son un termómetro del poder político en cada gobierno argentino: cuando surgen con bloqueos de empresas y paros es porque olieron sangre. Hasta podría crearse un "ÍIndice de Movilidad de Moyano (IMM)" similar al que ideó Google con su "Mobility Reports" que se utiliza en el marco de la pandemia del Covid-19 para medir las variaciones en las visitas de la gente a almacenes, parques, verdulerías.

 

Donald Rumsfeld, el polémico secretario de Defensa de George W. Bush, dijo una vez que existen cosas que sabemos que sabemos, cosas que sabemos que no sabemos y cosas que no sabemos que no sabemos. El dicho podría aplicar perfectamente al mundo posCovid-19. Es mucho más lo que no sabemos que lo que sabemos.

 

En los 120 días de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio la actividad global se contrajo a un ritmo de 22% en comparación con los ya bajos registros del año anterior. Afectó severamente a las finanzas públicas y exigió financiamiento espurio del Banco Central

Después de 120 días de cuarentena, la flexibilización- parcial, selectiva, progresiva, diferenciada y hasta cosmética en algunos casos- anunciada para el AMBA no deja de resultar desconcertante, porque coincide con el fuerte aumento de los últimos días en los números absolutos de contagios y muertes por el coronavirus.

 

Es difícil recordar una situación de tan alta incertidumbre a nivel global, con semejante flujo de información que incluye análisis cruzados y contradictorios sobre el devenir del virus y de la economía.

 

Las variables económicas aceleraron su caída. Pero por ahora no se vislumbra las medidas que aplicará el Gobierno para revertir el desplome.

 

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