Economía

El principal problema que aqueja la economía argentina y que conspira contra cualquier decisión privada seria, orientada a la expansión, es la incertidumbre.

 

El único aspecto relevante de la afirmación "francamente, no creo en los planes económicos" es que el presidente de la Nación se lo dijo a los periodistas del Financial Times, diario que leen los bonistas. ¿Ayudará esto a la negociación que su gobierno está llevando adelante con estos? Difícil.

 

En el mes que marcó la etapa más restrictiva de la cuarentena obligatoria -la herramienta sanitaria usada por una gran variedad de países alrededor del mundo para intentar frenar la circulación del coronavirus-, la economía argentina se desplomó un 26,4% interanual en abril en lo que representa la caída de la actividad más importante en la historia.

 

El arreglo de la deuda es una condición necesaria pero no suficiente para crecer. Sin embargo, es una circunstancia imprescindible para que no tengamos una estampida inflacionaria y cambiaria. La pandemia contrae la demanda de bienes y aumenta la de pesos, si la sale la vacuna todo cambia.

 

La idea de esta nota es reflexionar sobre esta crisis que estamos viviendo, las probables medidas que deberán instrumentarse y algunas comparaciones con lo que fue la crisis del 2002 que a pesar de que los años llevan los mismos números (2002- 2020) las problemáticas son distintas, recordando con nostalgia el posterior crecimiento de la economía a tasas chinas en nuestro país.

 

Los exministros Domingo Cavallo, Roque Fernández, José Luis Machinea y Ricardo López Murpy coincidieron en que la falta de un "rumbo claro" de la economía que pretende instalar el Gobierno es uno de los temas más preocupantes de cara al futuro.

 

Repasemos los hechos. Los Fernández presentan una propuesta de deuda y dice que no puede pagar más. Los acreedores devuelven una contrapropuesta y el gobierno la rechaza. En el medio, Fernández dice que no tiene plan a uno de los medios más leídos por los acreedores y agrega que es esta propuesta o nada. La cuerda se tensa.

Las nuevas reglamentaciones del Banco Central implican más trabas para el funcionamiento cotidiano. Límite de transferencias, cargos por retiro en efectivo y las reglas para bancos y billeteras digitales.

El país necesita una hoja de ruta para poder atraer inversiones y recuperar el valor de la moneda

Éxito o fracaso. En la recta final, todo depende de un número. Ya no es el valor presente de una propuesta de canje para apuntar en un balance o revender un bono en el mercado a un mejor precio, ni tampoco los recortes que aseguren al país la sustentabilidad macro, sustenten el gasto que reactiven la demanda y ofrezcan densidad a un proyecto político. En el último tramo, la presión viene de un número que miran con cada vez mayor vocación los negociadores.

 

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