Miércoles, 12 Octubre 2022 10:05

Cambios en un gabinete que no encuentra rumbo - Por Francisco Sotelo

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Alberto Fernández reemplazó a tres ministros y designó en su lugar a otras tantas mujeres. Sin embargo, cuesta encontrar algún indicio de que estas designaciones representen algún tipo de relanzamiento, o al menos, de un refuerzo como para enderezar el rumbo de un Gobierno del que no se sabe hacia dónde va.

Raquel Cecilia Kismer, conocida como Kelly Olmos, cubrirá la vacante de Claudio Moroni en el Ministerio de Trabajo. Se trata de una economista del peronismo porteño quien colaboró con Carlos Corach durante la presidencia de Carlos Menem. Ahora debe ponerse al frente de un área altamente crítica que hace apenas dos semanas estuvo al borde del estallido. Un paro "salvaje" (es decir, con acciones violentas prescindentes de la legislación laboral) provocó la paralización de las fábricas de neumáticos y puso en jaque la producción automotriz. Es decir, hizo tambalear algo que para la Argentina es vital: de los pocos rubros con fuerte capacidad de inversión y generadores de empleo privado. El "mediador" enviado por Fernández fue Pablo Moyano, un dirigente para quien el bloqueo a las unidades productivas y la extorsión sindical a los empresarios es una herramienta habitual. Es claro que el hijo y heredero de Hugo considera al sindicato y a los camiones como una fuerza de choque con gran importancia territorial. Y practica además un juego de fuerza con los otros secretarios de la CGT. 

Fernández ¿pensará que Kelly Olmos va a contar con más instrumentos que Moroni para manejarse en esta borrasca?

En tanto, Sergio Massa partirá hoy hacia Washington y deberá explicar el cambio de gabinete mientras participa de la reunión anual del FMI y el Banco Mundial y del encuentro de ministros del G20.

Entre otras cosas, deberá generar credibilidad en su plan de Gobierno mientras que las paritarias exhiben aumentos de tres dígitos que echan por tierra la proyección inflacionaria del 60% contenida en el borrador de presupuesto 2023.

Además, Moroni fue un desconocido para la mayoría de los ciudadanos, cuestionado por el kirchnerismo y que luego de tres años de gestión deja un escenario laboral mucho más complejo que el que encontró; sin embargo, Kelly Olmos, en principio, tampoco es demasiado digerible ni para el kirchnerismo ni para la CGT.

Amiga personal del presidente, la hasta ahora diputada bonaerense Victoria Tolosa Paz quedará al frente de Desarrollo Social para reemplazar a Juan Zabaleta. El ahora exministro decidió reasumir como intendente de Hurlingham, un municipio del conurbano bonaerense donde se juega su futuro político.

Para el oficialismo, el control de los territorios municipales es la gran batalla (interna y externa), ya que la mala performance del gobierno y la creciente crisis del país, pero sobre todo la abismal fragmentación del peronismo, aconsejan refugiarse en los distritos estratégicos del conurbano, cada vez más perfilado como el último bastión.

Zabaleta había reemplazado en 2021 a Miguel Arroyo, aquel ministro que inició su campaña apenas asumió Mauricio Macri a quien estigmatizaban con la palabra "hambre". El INDEC da la medida de los éxitos y los fracasos. En junio había 4.200.000 personas sin ingresos suficientes para cubrir la canasta alimentaria.

Además, alrededor de 22 millones de personas dependen parcial o totalmente de la asistencia del Estado, que hasta el 31 de julio llevaba destinados a esa cobertura $ 8.800.000 millones ($ 8,8 billones).

El deterioro del empleo y el aumento de la pobreza se constituyen en un drama social que se agrava por altas dosis de incompetencia, la ausencia de un verdadero programa económico y por la comodidad de la política clientelista y rentística.

Tolosa Paz deberá hacerse cargo del escenario de territorialización de la política donde las organizaciones sociales son nuevos actores, que presionan en las calles y rivalizan entre ellas para imponerse como interlocutores principales.

Finalmente, Ayelén Mazzina, una funcionaria de Alberto Rodríguez Saá, será la sucesora de Elizabeth Gómez Alcorta en el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. Esta cartera, parte esencial de la narrativa que intenta instalar el kirchnerismo, no pudo acreditar ningún logro significativo en tres años.

El patriarcado sigue cada vez más fuerte, pero el problema que realmente preocupa a la mayoría de los argentinos, el de los femicidios, oscila en las mismas cifras: según la asociación civil La Casa del Encuentro, hasta agosto se registraron 198 feminicidios y travesticidios en los primeros ocho meses de 2022, una muerte cada 29 horas.

Alcorta renunció en desacuerdo con el desalojo de activistas mapuches en Mascardi. Abogada de Facundo Jones Huala y Milagro Sala, está claro ahora – porque ella además lo explicitó – que su interés está concentrado en los reclamos de los pueblos originarios.

Nombrar a tres mujeres como ministras, no representa por cierto un viraje a políticas más inclusivas. Suena más a un salvataje.

Francisco Sotelo

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