Domingo, 18 Octubre 2026 11:24

El Milei que duda - Por Carlos Salvador La Rosa

Escrito por

Carlos Salvador La RosaJavier Milei nunca dudó más que ahora, porque las cosas en economía no le salen como él esperaba. Y estar dudando es algo extraño en un hombre que carece de la capacidad de la duda. Pero claramente benéfico para él y para todos. 

El pasado agosto fue el mes más introspectivo de toda la presidencia de Javier Milei. Estuvo recluido del 7 al 17 en la Quinta de Olivos sin recibir prácticamente a nadie, pero luego siguió con su baja actividad por el resto del mes. Entre los pocos que recibió, se cuenta el filósofo Alejandro Rozitchner el 25 de agosto quien, para reanimarlo, le dio el consejo de su vida: “Putear a quien se lo merece también es gestión”, con lo cual pareció sugerirle que, debido a la intensidad tanto en cantidad como en calidad de sus insultos, bien Milei podría crear el ministerio de las Puteadas. 

Lo cierto es que el presidente en algo le hizo caso y cerró agosto con una charla ante estudiantes secundarios a los que les sugirió abuchear todo lo que puedan a los periodistas. A partir de allí no cesó durante el mes de setiembre de insultar a todo quien le viniera en mente. De la más absoluta soledad “agostina” pasó a la furia total “setembrina”.

Es que Milei está enojado como lo estuvo siempre, pero esta vez lo está principalmente porque las cosas no le están saliendo como él quiere, particularmente en lo que considera su fuerte: la economía. Por eso primero meditó en soledad y luego se desahogó gritando, inventando las más insólitas excusas para explicar lo que no va bien, sobre todo culpar a los ajenos.

Pero la novedad es que en esta oportunidad el presidente está dudando, algo que no es usual en él, quien siempre creyó que sus supuestas verdades están amuralladas de todo probable error. Característica típica de cualquier dogmático. Pero, insistimos, está dudando, porque la evidencia de sus problemas irresueltos en economía son demasiadas y, por ende, cada vez tiene que gritar e insultar más alto para negar tal evidencia, incluso para negársela a sí mismo.

No puede creer que luego de 35 meses de gobierno la inflación siga en más de un 30% anual habiendo aplicado desde el primer día que asumió la totalidad de su receta monetarista que dice que con superávit y sin emisión la inflación desaparece, y si sobrevive algo por unos pocos meses más, es por residuos, por secuelas de la anterior. Pero las secuelas no pueden durar 35 meses de gestión económica monetarista a rajatabla como la que aplicó (con brutal devaluación incluida). Eso está en contra de todo lo que estudió en su vida.

Tampoco puede entender cómo si él hizo todos los deberes macroeconómicos correctos, la actividad privada no le haya respondido bajando a la microeconomía sus logros macroeconómicos. Porque según Milei, la macro es una cuestión suya y de su gobierno, pero la micro es de la sociedad y los empresarios.

Las causas exclusivamente monetaristas de la inflación es lo que predicó sin solución de continuidad durante meses y hasta años antes de ser presidente. Y al serlo las ejecutó sin gradualismo alguno. Sin embargo, fueron más rápidos y más exitosos en derrotar la inflación Menem-Cavallo y luego Duhalde-Kirchner, ambos dúos con ideas muy diferentes a las de Milei-Caputo.

Esa es la razón central de su reclusión en soledad de agosto y de su enojo estrepitoso de setiembre. No entiende por qué las cosas no le están saliendo como él jamás dudó que saldrían, porque eran dogmas.

Ante eso toma dos actitudes, una insensata y otra sensata.

El Milei insensato

La actitud insensata es la de inventar las excusas más estrafalarias para explicar las supuestas razones de porqué las cosas no están saliendo como deberían estar saliendo en economía.

Así, acaba de decir que “la Argentina está teniendo cambios estructurales muy importantes y los ponderadores desestacionalizados no los captan”. En otras palabras, está afirmando que las propias estadísticas del Estado que conduce -las que hace el Indec y otros organismos oficiales- no son creíbles porque miden a un viejo modelo. En su video conferencia para IDEA dijo que, aunque los datos técnicamente indiquen el esbozo de una recesión, acá no hay recesión sino mala medición porque la economía se está reconvirtiendo estructuralmente y por lo tanto los índices por ahora miden el viejo modelo que va muriendo y no el nuevo que va naciendo.

En estos días, frente a un aumento importante del riesgo país que se elevó a más de 600 puntos, se mantuvo en una tesitura similar al sostener que: “Si tomamos el Riesgo País de nuestra administración estrictamente, es decir, el Riesgo País para el año que viene está debajo de los 100 puntos”. Es más, para proseguir con sus delirios sostuvo que a la inflación del mes pasado (1,9%) había que limpiarle el precio de alimentos y combustibles y quedaba en 0,6%. O sea, todavía, pese a casi estar culminando su primer mandato, tenemos más de 600 puntos de riesgo país y una inflación de más del 30% anual, pero en realidad, con el nuevo modelo el riesgo será de 100 puntos en menos que canta un rayo y la inflación ya empieza con cero: El mes pasado dijo que lo importante era la inflación mayorista que fue del 0,8% pero este mes, como la mayorista pasó a más del 3%, dijo que la inflación minorista está en O y pico si no se miden alimentos y combustibles. Puro y estricto macaneo.

Además de esas extravagancias económicas, Milei le introduce una nueva modificación a su teoría monetarista y dice que en el fondo no existen razones económicas para que no se cumplan las metas previstas, sino que el ruido político es el que está afectando a la economía. Por ejemplo: los supuestos siete golpes de estado o de mercado que le hicieron el año pasado y también los 30.000 (¡sí, dijo 30,000¡) terroristas que las fuerzas del mal le infiltraron en el país para hacerle caer su gobierno entre 2025 y 2026. En tono humorístico, pero no tanto, una publicación periodística dijo que en su primera y última alocución en el Congreso como jefe de gabinete, ante de su eyección del gobierno, Manuel Adorni declaró que desde que asumieron habían echado del país a 215 supuestos terroristas. Vale decir, 29.785 menos de los que anunciaría luego el presidente en su etapa de desvarío argumental, tanto desde lo económico como desde lo político.

El Milei sensato

Sin embargo, a la vez que inventa y reitera tantas excusas que no son más que tonterías increíbles e incluso ofensivas hacia la inteligencia de los argentinos, ha hecho, durante este mes de octubre, varias cosas sensatas, particularmente escuchando voces disidentes que le dijeron más o menos lo mismo que todos los críticos de buena voluntad les vienen diciendo desde que asumió y a los que él, además de insultos irreproducibles, los ha definido como empresaurios, econochantas y ensobrados.

Alberto Ades es un economista argentino radicado en Estados Unidos que se hizo amigo de Milei y lo ha defendido en muchos artículos (incluso en algunos políticamente delirantes, del tipo Rozitchner, como cuando escribió que el grito enfurecido de Milei es una nueva y buena forma de hacer política). Sin embargo, todos admiten que en su profesión Ades es muy serio, pero lo que dijo en Argentina fue lapidario en lo referido a la política económica del dúo Milei-Caputo. Textualmente afirmó que "la política monetaria no se entiende. Bajar la inflación de 300 a 30 con superávit fiscal es relativamente sencillo, pero pasar de 30 a 3 exige una institucionalidad y claridad monetaria que hoy el mercado no ve".

Además puso en duda la política cambiaria de dólar superbajo y varias cosas más. Herejías por mucho menos de las cuales, Milei mandó al infierno a prácticamente la totalidad de los economistas liberales serios de la Argentina que se lo dijeron.

No obstante, a Ades lo invitó a una reunión de gabinete, lo que muchos consideraron como una advertencia para el ministro de Economía, Luis Caputo. No para reemplazarlo, sino para insinuarle indirectamente que algo no está andando bien.

Un par de días después de lo de Ades, llamó a Patricia Bullrich a la cual escuchó durante un par de horas. La senadora, desde el affaire Adorni, le viene diciendo casi sin pelos en la lengua, todo aquello en lo que el presidente se está equivocando, particularmente en política.

Se otorgó también por estos días, el premio Nobel de Economía a dos economistas neokeynesianos Robert E. Hall y Michael Woodford que fueron reconocidos por la Academia sueca, sobre todo por “los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica aportados a la ciencia económica”. Además, estos dos economistas, en sus teorías, le dan tanta importancia para bajar la inflación a las cuestiones monetarias como a las expectativas que la sociedad y las personas hacen acerca de su futuro. O sea, cuestiones psicológicas, no meramente economicistas.

Pero, para sorpresa de muchos, a estos dos economistas que defienden casi todo lo que Milei niega, los trató con respeto y dijo que sus ideas no eran contradictorias con las suyas, pese a que los dos premiados provienen del keynesianismo, no creen que la inflación sea sobre todo un fenómeno monetario y defienden la necesidad de validar los éxitos o fracasos de la gestión macroeconómica según como le vaya a la microeconomía

En fin, algo extraño debe estar pasando por la mente de Milei para que sus prejuicios y dogmas le permitan cuando menos escuchar las ideas "cuasi comunistas" que dijeron Ades, Bullrich, Hall y Woodford y hasta valorarlas. Aunque ninguno de ellos les haya agregado nada nuevo a lo que le vienen diciendo todos sus críticos argentinos que no quieren que fracase y a los que, aun así, él detesta con toda su alma.

El Milei proselitista internacional

Sin embargo, la cabra al monte tira. Y además casi nadie puede con su genio. Así, durante lo que va del mes de octubre, decide inventarse una nueva misión: la de proselitista internacional de sí mismo y de todos los otros presidentes o candidatos que defienden sus ideas por el mundo. Por eso, apenas gana Bolsonaro la primera vuelta, vuelve a minimizar sus dudas internas porque se siente un profeta en lo internacional. Y va a hacer campaña para Bolsonaro, para las legislativas de Trump y contra el presidente del gobierno de España Pedro Sánchez

Para el Milei “mundialista”, Lula es un dictador pese a haber sido elegido tres veces por el voto popular y Jair Bolsonaro es un demócrata tan injustamente preso como lo está Cristina según dicen los kirchneristas, pese a que el ex presidente brasileño haya intentado un golpe de Estado y la ex presidenta argentina junto con su marido se hayan robado un país entero.

El Milei “mundialista” explica por qué debe ganar Trump para salvar al mundo. Y por qué debe ser derrotado Sánchez en España por una derecha que incluya a sus amados extremistas franquistas de Vox.

Aunque en realidad, lo que está haciendo Milei en este par de semanas (la que pasó y la que viene) es fugar hacia afuera de la Argentina las dudas que lo acosan internamente en la Argentina. Ya que fuera del país puede mostrar la seguridad que hoy claramente no tiene adentro.

El Milei que duda

No obstante, luego de su paseo proselitista internacional, tarde o temprano tendrá que volver a su patria. ¿Y aquí con qué se encontrará?

Sabe que, por ahora, si no surge una opción competitiva racional (que no se vislumbra en el horizonte, salvo el peronismo para el caso dudoso de que la gente decidiera volver al pasado, porque el peronismo no ha renovado ni una idea ni una figura) con una buena campaña política y con algún apoyo internacional es difícil que pierda su reelección, como no perdieron los Kirchner aun en momentos que no les iba bien, porque no tenían nada enfrente.

Sin embargo, a la vez, nunca dudó más que ahora, porque las cosas en economía no le salen como él esperaba. Y estar dudando es algo extraño en un hombre que carece de la capacidad de la duda. Pero claramente benéfico para él y para todos.

Aunque la duda de Milei no es la de la mayoría de los mortales sino la de la minoría de los “excéntricos”, palabra con que lo calificó el gran escritor francés Emmanuel Carrère en su visita a la Argentina. Fue lo del francés una forma de evitar ubicarlo entre los locos o entre los cuerdos, ya que no debe tener claro donde ponerlo. Mientras que ser una persona excéntrica significa tener un comportamiento, una forma de pensar, de vestir o de vivir que se sale de lo habitual o de las normas sociales establecidas, pero sin que esto signifique necesariamente una enfermedad mental. Para algunos el excéntrico está al borde de la locura, para otros al borde del genio. Eso no es ni bueno ni malo, y en un presidente elegido por la voluntad popular, expresa bastante lo que mucha gente, al menos más de la mitad, buscaba.

¿Y por qué Milei es excéntrico hasta cuándo duda? Porque cuando duda jamás duda de la certeza de ninguno de sus postulados (puede aceptar eventualmente algún error táctico, pero jamás uno conceptual, aunque el precepto que sostenga hoy contradiga al que sostenía ayer), sino que le echa la culpa a la realidad. Para él cuando hay contradicción entre su pensamiento y la realidad la que está equivocada es la realidad. Eso es parte de la estructura de su personalidad. Y no parece ser modificable. Sin embargo, por las razones que sea, sus dudas deberían servirle, cuando menos, para seguir escuchando a los sensatos (algo posible) y para dejar de creerse un superhombre (algo ya mucho menos posible).

En fin, sea como sea, en muchas cosas Milei deberá reinventarse, puesto que no le alcanza con ganar el año que viene solo porque no tiene con quien competir. Si pretende tener un segundo buen gobierno, deberá cambiar mucho. Difícilmente se podrá cambiar a sí mismo en lo profundo de su ser, pero hay muchas otras cosas que se pueden cambiar especialmente si fortalece su faz sensata, la de escuchar voces distintas, voces que, en estos 35 meses, salvo en el último mes y solo con algunos, con muy pocos, se dedicó a desdeñar, despreciar e insultar.

Hay muchos agujeros negros en su dogma económico. Tantos como en su gestión. La realidad crudamente lo está demostrando. Y él de algún modo lo está empezando a intuir, aunque siga sin entender las razones. En ese sentido, dudar, para Milei, jamás es un defecto y siempre una virtud. Es un enorme remedio contra la omnipotencia.

Carlos Salvador La Rosa  
Fuente: https://www.losandes.com.ar/opinion/el-milei-que-duda-n6010544

Top