Miércoles, 22 Julio 2020 21:00

El secreto de Sergio Berni: por qué hace lo que hace - Por Héctor Gambini

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Busca exposición pública a cualquier precio con un objetivo político. Sus allegados dicen que dejará el cargo cuando termine la cuarentena.

Hay deseos íntimos que explican conductas públicas. Y estrategias anticipadas. ¿Qué le pasa a Sergio Berni​? Va, viene, discute, cuestiona a casi todos (menos a Cristina Kirchner, a todos), se pelea con casi todos y, cuando parece que vuelve obediente a la sombra del rincón, sólo está tomando aire para regresar al centro del ring. Una y otra vez. Un día salió a discutirle en público al presidente Alberto Fernández, se fue a dormir y cuando despertó, a la mañana siguiente, seguía tan firme en su cargo como cuando se había acostado. De ahí no paró más. ¿Quién le pone el cascabel a Berni?

Ahora fue a sacarse una foto de compromiso sentado a la misma mesa con el gobernador Kicillof (su jefe sólo en la teoría del organigrama bonaerense) y con la ministra de Seguridad nacional, Sabina Frederic​. Berni salió de allí más contrariado que alineado y le dijo a quién lo acompañaba: “¿Te parece que tenga que perder una hora y media para esta boludez, con todo el laburo que tengo?”.

Berni pidió gendarmes para el conurbano y Frederic le dijo que iban a colaborar. Punto. No buscaban un acuerdo sino una foto.

En lo único que coinciden es en el diagnóstico: esperan que la ola de inseguridad suba a medida que la cuarentena baje, en la misma proporción y casi a la misma velocidad.

Cifras extraoficiales dicen que este año habría un 15 por ciento menos de delitos que el año pasado en la Provincia, pero con un 50 por ciento menos de gente en la calle. Parece una baja, pero bien mirado es un aumento.

Si los diagnósticos de que tras la pandemia habría un escenario de crisis económica y social igual a la de 2001 son acertados, el pronóstico de una expansión de la inseguridad es verosímil. El año de mayor cantidad de delitos en la historia argentina fue 2002, el que siguió a aquella crisis: 9,7 homicidios cada 100.000 habitantes (ahora esa cifra está apenas arriba de la mitad) y 470.000 robos violentos: uno por minuto, las 24 horas, todo el año, en todo el país. Un escenario siniestro al que nadie quiere volver.

Desde Seguridad de la Nación estuvieron visitando intendentes del conurbano para ver qué necesitaban y les respondieron: gendarmes. Berni reaccionó con despecho y fue a un caos de tránsito en Puente La Noria a darle órdenes a la Policía Federal, una fuerza que no le corresponde. Ojo por ojo.

Sus enemigos internos dicen que sólo está haciendo política y que la seguridad le importa poco, alegando que “entregó” la conducción de la Policía en cada municipio para sacarse de encima la responsabilidad de los patrullajes cotidianos. Algunos intendentes, sin embargo, admiten que esa medida les cayó bien.

Como fuere, está claro que Berni está buscando exposición pública no importa cómo. ¿Por qué no lo echan? Porque sólo Cristina​ puede hacerlo y ella hasta ahora valida su accionar.

¿Por qué no renuncia él, si se siente tan incómodo? Porque piensa que su imagen se resiente si abandona su cargo en medio de la pandemia. “Se va a ir después de la cuarentena”, anticipó a Clarín alguien de su círculo íntimo.

¿Y qué hará? Va a relanzar su propio partido, por afuera del Frente de Todos, para ser candidato a Presidente en 2023. Este miércoles le confió su secreto a alguien cercano: “Si Néstor empezó con el 3 por ciento de conocimiento público y yo ya tengo el 90 por ciento, ¿por qué no?”.

En la práctica, será otra vertiente para Cristina o para quien ella designe.

Eso luce aún demasiado lejos, pero puede leerse como el prólogo de un libro que contará avances todavía más profundos de la cada vez más robusta ala kirchnerista del Gobierno de los Fernández.

Héctor Gambini

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