Política

No dar vuelta la página, arrancarla de cuajo y sin miramientos. En la era Milei no hay lugar para tibios ni para gradualistas empáticos. Las ordenes están para cumplirse, su ejército de políticos recién entrenados verá cómo. 

Contra todos los pronósticos de los analistas clásicos, incluido el del delirante de Pepe Albistur quien, pochoclo en mano, pareció apostar a la caída del gobierno, los números de adhesión a Javier Milei, en el medio de la Semana Santa, siguen muy altos. Demasiado, teniendo en cuenta el inédito ajuste que impulsa desde que asumió. 

Al presidente de Colombia lo llamó “asesino terrorista”. Al de México lo tildó de “ignorante”. 

El gobierno sorteó el riesgo de corrida cambiaria, pero ahora enfrenta nuevos desafíos: una baja más rápida de la inflación y un rebote de la actividad que empiece a sentirse en la calle 

El presidente se entusiasma con una reducción del déficit más drástica que lo que podría haber pensado el economista más ortodoxo. Eso es a fuerza de un sinfín de recortes, pero sin afectar aún la imagen presidencial. Inversores y el Fondo reconocen, pero piden señales de gobernabilidad. 

Jamás el Presidente podría alcanzar la aprobación del Senado para sus candidatos a la Corte si no sucediera antes un pacto con la exvicepresidenta 

Bajo el remanido apotegma de “es la economía, estúpido”, Joe Biden supone que logrará la reelección en noviembre. A pesar de lo que dicen las encuestas en su contra, hay un dato objetivo a favor del presidente-candidato: se considera que los norteamericanos pocas veces, han vivido mejor económicamente que en la actual Administración (poco desempleo, dominio de la inflación, mayor consumo, prosperidad). Ese estado de ánimo, la vigencia del dicho justifica la decisión demócrata de intentar una repetición con Biden. 

Como un director técnico de cualquier equipo de fútbol —profesional o amateur, de primera división o de la tercera de ascenso— Javier Milei “movió el banco”, o sea, procedió a hacer los primeros cambios en el ámbito del Poder Judicial desde que ocupó el sillón de Rivadavia, en diciembre del año pasado.

El organismo revela una voluntad notable para acercarle fondos frescos a la Argentina aunque realiza observaciones al ministro contador.

Colapsada ya la coalición de Juntos por el Cambio, el kirchnerismo asoma como el principal afectado por la jugada oficialista de postular a Ariel Lijo para integrar la Corte Suprema, aunque también atraviesa al macrismo en vías de reorganización y a un radicalismo atomizado. 

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