Política

La corrida cambiaria desnudó la naturaleza del no gobierno de Cristina Kirchner: a esta altura se reduce a un grupo de funcionarios desorientados y enfrentados entre sí, que coinciden en solo dos cosas: no tomar las medidas indispensables para estabilizar la economía por el alto costo político que conllevaría hacerlo y acusar a cualquiera de conspirar en su contra. La tragicomedia cambiaria de estas horas es producto de la peligrosa idea de nombrar ministro de Economía al principal candidato del FdT. Massa es parte del problema, no de la solución. 

La decisión de Fernández alivió al peronismo pero expuso el fracaso del Gobierno; el plazo de Massa, la carrera para sortear la devaluación y la nueva grieta: PASO o candidato único 

Se impone la democracia del dedazo en el oficialismo ante la doble derrota de Alberto Fernández: lo obligaron a desertar de un ejército que renegaba de su jefatura, a sepultar su posible reelección y, ahora, lo inducen a que abandone su propósito de que haya internas para elegir un candidato presidencial.

La mayoría de las facciones oficialistas acusa a Alberto Fernández de todos o casi todos los problemas políticos y económicos; la presión hizo su efecto para que bajara la candidatura 

Notable la preocupación empresaria contra quien se ofrece como defensor del capitalismo. Antes era simpático, ahora contagia pavor, se advirtió en el último encuentro de empresarios en Bariloche. 

El Gobierno prepara anuncios para contener el dólar. ¿Cuáles son las medidas que se vienen? El desesperado plan para terminar con las internas. 

“Milei es como los castores en Tierra del Fuego, se expande porque no tiene depredador natural, la imagen de la bronca es él, no importa lo que diga, así sean barbaridades, patea el tablero y suma desde el enojo y nadie va a igualar algunas de las cosas que dice porque no coincidimos o porque son inviables”. Así define un encumbrado dirigente del Pro el particular momento que vive la política argentina producto de la irrupción de un outsider, Javier Milei, que aparentemente supo canalizar mejor la bronca y el descontento general, al punto que hoy algunas mediciones lo ubican cerca de un ballotage. 

La interna opositora se ha vuelto encarnizada por dos causas: está en juego el poder presidencial y hay dos modelos incompatibles enfrentados. La suerte del poder presidencial se juega en el seno de la oposición, porque el peronismo se hunde en medio de un desastre económico terminal y carece de candidato competitivo. 

Lo novedoso es que la frecuencia de episodios autodestructivos se ha acortado exponencialmente, al ritmo del deterioro de la calidad de vida de la mayoría de los argentinos 

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