Política

Hay dos elementos instrumentales clave que definen de modo cabal al actual Gobierno y ambos fatalmente derivan del modo en que el mismo fue gestado en la cabeza de Cristina Kirchner.  

En una semana Axel Kicillof sintetizó el legado de 20 años de kirchnerismo: miles de millones de dólares de deuda en juicios por mala gestión y una violencia delictiva fuera de control. 

En días recientes, el Gobierno se enteró de la peor manera (por la muerte injusta de un chofer de colectivos) de que el narcotráfico, el narcomenudeo y el consumo de drogas estalló en el violento conurbano bonaerense 

Faltaba uno del rubro peronista. Por lo menos. Y del interior. En esa estantería partidaria no abundan las ofertas, menos los productos consolidados, y la dueña de la franquicia no acierta con ningún señuelo propio. 

La percepción generalizada de que gran parte de la dirigencia política es ajena a lo que le pasa a la mayoría de los argentinos encontró una confirmación con el asesinato del colectivero Daniel Barrientos 

Alberto Fernández todavía no abdicó de la nominación y, encima, la Casa Rosada no le ofreció cargos ni áreas a Scioli & Cía., ni siquiera una “caja”. Alberto colgó el cartel: “No” a cualquier pretensión. 

La Vicepresidenta les reprocha el caos por la inseguridad en la Provincia a sus protegidos, Berni y Kicillof. Y desespera por el impacto electoral que pueda tener el asesinato en La Matanza 

Cristina Kirchner duda que Sergio Massa pueda postularse por la crisis económica y el ministro no piensa en ello. El "tapado" no funciona por ahora y su elegido sería Wado. Alberto Fernández no se presentaría. ¿Cuál es la estrategia de Scioli? 

El ministro es un cultor de las soluciones mágicas: así como dijo que él resolvería la gravísima situación de Rosario en solo quince días, el lunes creyó que su sola presencia acallaría la furia de quienes habían perdido a un compañero 

Alberto Fernández, quien en Washington encontró las banderas a media asta por la matanza en un colegio primario de Nashville, justo venía de contarle a Joe Biden en la Casa Blanca que hay un loco en su país que defiende la libre portación de armas.

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