Política

En ninguna democracia del mundo desarrollado, el despido de un funcionario inoperante o sospechado de corrupción puede ser considerado un síntoma de debilidad del presidente de la Nación.

 

Los cercanos a Cristina Fernández ocupan cada vez más posiciones de poder y la diferencia de estilos en la cumbre del poder es evidente

 

Siete frentes, abiertos en simultáneo, desafían a Alberto Fernández y su popularidad astronómica.

 

“La peor semana, lo sacaron de foco”. Así resumía el viernes un vocero habitual de la Casa Rosada lo que para muchos en el Gobierno -y en general, según la mirada de analistas y observadores- fue la peor semana que le toco atravesar a Alberto Fernández desde que estalló la crisis por la pandemia de coronavirus.

 

Alberto F. afrontó un cacerolazo por la liberación de presos y echó a Vanoli de la ANSES. La Cámpora gana espacio en el Gobierno y hay críticas internas al jefe de Gabinete

 

Enrique Petrullo era un operador judicial en la provincia de Buenos Aires. Un influyente dentro de la Justicia local, que a veces era real y, otras veces, era falso. Integraba la megabanda liderada por el exjuez de Garantías César Melazo.

 

El cacerolazo expresó el rechazo de un amplio sector social a un error cometido para satisfacer al ala más radicalizada de su coalición. Subir en las encuestas no sustituye la falta de liderazgo.

 

Varias designaciones impulsadas por CFK robustecen a La Cámpora en todo el país.

 

Como en otros tiempos, la capilla del penal de Villa Devoto volvió a ser el sitio elegido para negociar cómo algunos presos saldrán de la cárcel. El coronavirus y sus consecuencias están escribiendo otro capítulo de la historia, que parece repetirse.

 

El debate por los presos complicó a Alberto Fernández y la vicepresidenta se quedó con la caja de la ANSeS.

 

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