Política

Cuando el foco del Presidente comenzaba a dividir su atención entre la pandemia del Covid 19 y la incipiente apertura de la cuarentena bajo “segmentación geográfica”, una serie de errores políticos, declaraciones propias y de altos funcionarios, y fallos judiciales introdujo a Alberto Fernández en una verdadera crisis política por la creciente excarcelación de miles de presos con condena firme o procesados de distinta peligrosidad, bajo la excusa de prevenirlos del coronavirus.

 

En el año 2014, Daniel Scioli junto a Alejandro Granados lanzaron las policías locales en la provincia de Buenos Aires. Los por entonces aspirantes a ingresar en la nueva fuerza de seguridad se inscribieron en sus municipios y allí los intendentes observaron una situación que solía repetirse en varios casos: había muchos anotados con antecedentes penales por delitos o, incluso, con detenciones en su haber por robos.

 

Empiezan a florecer debates que hablan a las claras de lo que le espera al gobierno nacional a la salida de la pandemia.

 

Algo le falta (o le sobra) a una política exterior cuando el Presidente debe remendar permanentemente lo que se dijo o se hizo el día anterior. El lunes, Alberto Fernández habló 45 minutos por teléfono con el presidente de Chile, Sebastián Piñera, para suturar las heridas que había dejado el propio mandatario argentino cuando habló por videoconferencia con varios dirigentes de la oposición chilena.

 

El presidente Alberto Fernández mantiene “la misma sintonía de colaboración” con los cuatro gobernadores que el domingo parecieron patear el tablero de la relación hasta ahora armoniosa que venían manteniendo con el gobierno central en el manejo general de la lucha contra la pandemia del coronavirus.

 

El domingo 12 de abril "La Prensa" publicó un artículo titulado: "El gobierno no sabe cómo salir de la trampa de la cuarentena". Analizaba la situación creada por el presidente que "había amagado con reducir el encierro forzoso, pero dado marcha atrás por temor al vuelco masivo de gente a las calles" y señalaba que "las encuestas registraban alta aprobación al confinamiento".

 

La fragilidad de la economía bonaerense es una amenaza latente para la fortaleza política del gobierno nacional

 

El jefe de Gobierno porteño elige el consenso en tiempo de pandemia. Y recibe críticas internas.

 

Mientras el poder Legislativo argentino debate cómo funcionar en tiempos de coronavirus, en el resto de los países afectados los congresos siguieron funcionando ininterrumpidamente.

 

Es sabido que en medio de una tensa negociación ningún jugador muestra sus cartas hasta que sea realmente necesario.

 

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