Economía

Décadas de confiscaciones y desvalorización de nuestra moneda -algo que a buena parte de nuestro empresariado le agrada, como evidencian los reclamos por “atraso cambiario”- hicieron del dólar el refugio por excelencia de los ahorros argentinos. Su transabilidad universal y abundante liquidez lo convirtieron en indicador anticipado de futuros saltos del resto de los precios de la economía. Este doble carácter -medio de atesoramiento y unidad de cuenta adelantada- mantuvo a salvo a los argentinos de las continuas exacciones de los gobiernos. En un contexto de quebranto estatal crónico, la emisión monetaria fue un mecanismo de financiamiento sistemático, por vía del impuesto inflacionario. 

El exministro de Mauricio Macri describió el impacto de la intención oficial de “inducir” el tipo de cambio a $1000. Tras la flexibilización del cepo cambiario, el Gobierno insiste en su política de llevar al dólar al piso de la banda de no intervención.

Aunque algunas tareas desaparecen, la innovación transforma el empleo y exige adaptación, instituciones sólidas y un sistema educativo moderno para adaptarse 

Medidos en términos del dólar paralelo, los precios subieron 17% en un mes. Esto implica una pérdida para el "colchón" que el Gobierno quiere capitalizar 

Los números celebrados por el Gobierno muestran un aumento del salario privado formal, que en realidad no se traducen en un mayor sueldo sino en horas extras. 

Ante la decisión del Gobierno de no intervenir en el mercado de cambios dentro de la banda, aparecen tres alternativas posibles para acumular reservas y alcanzar los objetivos.

Gabriel Caamaño, de Outlier, avisó que la mesa de dinero del Central ya está agazapada: "El BCRA ya puso el 'bid' en $1.000. Dato, no opinión".

La apreciación cambiaria permitiría acumular reservas, según el acuerdo firmado con el FMI. Y, además, ayudaría a controlar la inflación, que en abril podría terminar arriba del 4 por ciento. El dólar barato plantea nuevos interrogantes para la producción y el turism

El nuevo esquema cambiario muestra unos escenarios a los que les está faltando sustento.

Si se tienen en cuenta el crecimiento de las reservas del Banco Central y la dependencia de los dólares del FMI, tanto el peso como moneda de curso legal como el Central gozarán de buena salud, a pesar de la tentación dolarizadora del Presidente, quien, por su lado, mastica rencor.

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