Opinión

No me consta que el kirchnerismo esté decidido a devaluar la moneda, pero estoy en condiciones de afirmar que está dispuesto a devaluar los mitos que sostienen al peronismo, tarea que inició desde su llegada al poder.

Lo que viene por delante reclama coraje y disposición férrea para llevar adelante la tarea de traducir el gran impulso ciudadano en un plan de gobierno sostenible

Partidarios de Cristina Kirchner enarbolan el discurso del odio y la violencia, tras el ataque a la vicepresidenta

Una vez más, la cuestión del diálogo entre gobierno y oposición aparece en agenda. Se trata de un tema tan recurrente como elusivo: nuestro país está caracterizado por una cultura política basada en la confrontación, en el énfasis en las diferencias, hasta en la “demonización” del otro.

El Gobierno insiste en ver una conspiración detrás del atentado a Cristina para no hablar de economía.

Las encuestas realizadas tras el atentado contra la vicepresidenta resultan coincidentes en acentuar un descreimiento de mayorías que tampoco se sienten incluidas en las preocupaciones que expresa la discusión política. Lo cual ha llevado al oficialismo a abrirse a un diálogo con la oposición justo después de haber hablado tanto de “odio”.

El atentado contra Cristina Kirchner pareció cohesionar a la coalición gobernante alrededor de la figura de la vicepresidenta y alentó incluso el lanzamiento de globos de ensayo en torno de su potencial candidatura presidencial para 2023. Sin embargo, en su primera aparición pública tras aquel episodio del 1° de septiembre en Recoleta, la propia expresidenta se ocupó de relativizar esa posibilidad: “No son las cosas que me seducen y animan”, acaba de confesar.

El 13/9 el gobierno del FdT cumplió 1.000 días de gestión. El Presidente dijo que: “Tengo la tranquilidad de no haber faltado nunca a mi palabra”. La RAE dice que, “mentira es expresión o manifestación contraria a la verdad, a lo que se sabe, se cree o se piensa”.

“La gente se abandona a ella, aturdida, intoxicada    
por la mentira como por un veneno sistémico”.
 
- Antonio Scurati

Pese a todos los problemas, curiosamente el Gobierno luce más ordenado que la oposición, que ventila sus internas como nunca.

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