Opinión

 

El 21 de octubre último le decía al presidente Fernández- en una carta cofirmada con el presidente de la UCR, Alfredo Cornejo-: “el Presidente peca de ignorante eludiendo sus responsabilidades en materia de seguridad. El sur está en peligro”, alertándolo en esa misiva sobre el grave problema de indefensión de los vecinos patagónicos frente al avance de grupos violentos autodenominados mapuches.

 

 

En el mismo año en que condujo al PJ unido a la derrota electoral más contundente de su historia, Cristina obtuvo la mayor cantidad de beneficios en términos de impunidad personal.

 

 

Pasadas las elecciones hay tres temas que concentran la atención política. Si bien no resultan excluyentes, sin duda acreditan una importancia especial. A saber: el silencio casi sepulcral de Cristina Kirchner; la negociación -que a esta altura nadie sabe a ciencia cierta qué tan adelantada se encuentra- con el Fondo Monetario Internacional y, por último, el propósito atribuido a Alberto Fernández de dar comienzo a una segunda etapa de su gobierno y de paso probar, respecto de la vicepresidente, su razón independiente de ser. Aun cuando puedan parecer diferentes entre sí -cosa que es cierta-, de todas maneras, se explican y complementan mutuamente.

 

 

La Argentina irrelevante: el mundo no perderá su tiempo tratando de entender los jeroglíficos que aquí improvisan políticos de cabotaje

 

 

Los festejos por la “victoria que fue derrota” organizados por el Gobierno Nacional, generó una ola de indignación, entendiendo a este acto como otro acto de la “post verdad” a los que no tiene acostumbrado el oficialismo (en general estas operacions declamatoris, en la voz presidencial comienzan con un “En el mundo admiran a los argentinos por XXX” -siendo esos X las cuestiones más disparatadas que puede imaginar”.

 

 

Caballo de Troya del kirchnerismo, la fórmula presidencial en 2019 fue un ardid tan eficaz como póstumo

 

 

Creer que se puede dividir la riqueza y así lograr multiplicarla es no entender que la torta que se reparte requiere para ser más grande más harina y más relleno para que muchas más personas puedan alimentarse

 

 

Hace poco menos de un año una de las referentes económicas que más representan el pensamiento (si es que tiene alguno que no sea el de causar daño) de Cristina Fernández, Fernanda Vallejos, escribió un tweet diciendo que la Argentina tenía una desgracia, una maldición, que consistía en que nuestro mayor rubro de exportación eran alimentos.

 

 

Hay una triste historia que, tal vez por casualidad, conecta los hechos de esta semana con oscuros episodios de la década del setenta

 

 

Ante una sociedad agobiada por un sistema tributario desbordado de impuestos (167 impuestos + 85 tasas) se pretende crear un nuevo tributo, el número 20 de la administración Fernández (podríamos decir que crearon un impuesto por cada mes de Gobierno) incrementando la ecuación de la pobreza, donde incorporar mayor carga fiscal hace que seamos menos competitivos a nivel mundial, reduce la inversión, genera desempleo, contrae el consumo y aumenta el gasto público.

 

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