Opinión

 

 

“En el socialismo nunca sabes el pasado que te espera”. 
- Leonardo Padura

 

 

Tu vida desde entonces fue un suicidio,
vorágine de horrores y de alcohol.
Anoche te mataste ya del todo y mi emoción
te llora en tu descanso... ¡Corazón!
- Infamia, tango; Enrique Santos Discépolo. Filósofo y Sociólogo mayor de la República Argentina.

 

En ese instante de desvarío, la pandemia no existió para un gobierno que jugaba como los jugadores compulsivos. Siempre confían en que la última carta convertirá la ruina en gloria. La carta salvadora falla, también siempre.

 

 

Una vez más, la Argentina no perdió la oportunidad de perderse una oportunidad.

 

 

“Más tarde o más temprano en este mundo, muchos descubren que la felicidad perfecta es irrealizable; sin embargo, algunos de nosotros, al hacer una pausa, consideramos también su antítesis: la “in”felicidad perfecta es también imposible”
- Primo Levi

 

 

¿Hizo mal el gobierno de Alberto Fernández al organizar el último adiós a Diego Maradona en la Casa de Gobierno? ¿Fue un intento de manipular el sentimiento colectivo?

 

 

La trayectoria de Maradona evoca a la historia del país que le fue contemporáneo. Creció en el límite entre Villa Fiorito y Villa Caraza; un territorio que por entonces se estaba poblando de inmigrantes del interior pobre, marcando una divisoria de aguas entre la Argentina agroexportadora e industrial desde sus orígenes a fines del siglo XIX y aquella tan difícil de definir desde entonces y hasta nuestros días salvo por un adjetivo desgarrador sustituto de sustantivos concluyentes: "decadente".

 

 

El diagnóstico es más importante que el pronóstico. Si acaso la sentencia anterior pecase por excesiva y reduccionista, digamos lo mismo de otra manera: sin un conocimiento serio y cierto acerca de la realidad que nos circunda y condiciona, nunca será posible acertar respecto del futuro que nos espera.

 

 

La pandemia y la cuarentena lo taparon todo. Por un tiempo. Típicamente, las crisis generan miedo, y el miedo nos colocamos a disposición de ese artefacto diseñado para poner fin al miedo, generándolo: el Estado.

 

 

Olavarría, mediados de 1977. Mi abuelo, de visita de Buenos Aires, agarra la radio a pilas y se sienta a escuchar en el living. ¿Juega Independiente?, le pregunto. No, me responde, juega Argentinos, pero hay un pibe nuevo que es extraordinario.

 

Top