Opinión

“El Estado es siempre, cualquiera sea su forma -primitiva, antigua, medieval o moderna-, la invitación que un grupo de hombres hace a otros grupos humanos para ejecutar juntos una empresa. Esta empresa, CUALESQUIERA SEAN SUS TRÁMITES INTERMEDIARIOS, CONSISTE A LA POSTRE EN ORGANIZAR UN CIERTO TIPO DE VIDA EN COMÚN” - José Ortega y Gasset

¿Quién puede dudar a esta altura del partido que el kirchnerismo está usando la estructura del Estado (sostenida por todos los argentinos con sus impuestos) para lograr lo que no son otra cosa que los objetivos personales de su jefa? Si, si: toda la Argentina pagando el plan de impunidad de una persona, de una familia y de una banda de secuaces que los acompañaron y se beneficiaron con el latrocinio al Tesoro Público más grande de la historia del país.

Es cierto: no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.
La cuarentena y las "Venezuelas del Estero" que supimos conseguir - Por Daniel Santa Cruz
Daniel Santa Cruz
"Solo le pedía que nos deje pasar porque ya hacía bastante calor, y encima estaba lleno de moscas, teníamos miedo de que se le infecte la herida en su pierna. Pero el policía no entendía, nos decía que esperaba la orden de Santiago", explicaba días atrás Matilde, la mamá de Abigail Jiménez, una nena de 12 años que padece cáncer en una rodilla desde los siete años y que tuvo que ser ingresada a su provincia, Santiago del Estero, en brazos de su papá, ante la negativa de la policía de otorgarle el paso cuando regresaba de su tratamiento oncológico en la provincia de Tucumán.

Perseguido por el estigma del propio fracaso. Pero con la certeza de saber que enfrente, desde la oposición, no existe nada que incomode.

Es archisabido que el método elegido por el socialismo después del fracaso estrepitoso del criminal, torpe y ruinoso experimento social estalinista, es el preconizado por Antonio Gramsci, un marxista italiano más papista que el Papa, que propugnó como mecanismo de penetración ideológica la utilización de la educación, y la acción intelectual, filosófica, sociológica y periodística para doblegar y someter a las generaciones futuras al pensamiento y sumisión colectivista, tarea en que la violencia sanguinaria de Stalin había fracasado.

Ajustamos, pero con los bombos del Tula con música de fondo. Por lo pronto, los platos rotos empezarán por pagarlos los jubilados que son viejos, no hacen huelgas y en general no votan a los peronistas.

Le dicen “la jefa” para acortar. En realidad, el título se completa con “de una asociación ilícita por admisión de dádivas en 22 hechos y por cohecho pasivo en 5 hechos”.

Para Ortega y Gasset, la diferencia entre argentinos y europeos estaba cifrada en dos verbos enfrentados: ser y hacer. Contrariamente a nuestros cosmopolitas y laboriosos ancestros del Viejo Continente (hacer), los argentinos llevaban una vida ensimismada, revertida sobre sí mismos, en la que vivían eternamente consagrados a la construcción de su propio personaje (ser).

La Argentina, país de la excepcionalidad, decidió que la educación en todo el amplio sentido de la palabra no era esencial y debían cerrarse escuelas, colegios y universidades. Nada presencial, todo virtual. Sin haber asegurado antes que todos los estudiantes tuvieran acceso a internet.
Más...

“Las mentes que buscan venganza destruyen los estados,
mientras que las que buscan reconciliación construyen naciones”.
- Nelson Mandela

El apriete para lograr la impunidad: Parrilli quiere un país donde las leyes se apliquen solo a los ladrones de gallinas y a los poderosos el lawfare.

Hablamos de Cristina, Alberto, Sergio, Horacio, Patricia y Lilita. Seguimos mencionando a Néstor, pero gana terreno Máximo mientras se expone algo más Mauricio y María Eugenia (Mariu, para los amigos) se apresta a regresar. El punto de inflexión parece haberse dado luego de la gran crisis de comienzos de siglo.

La post verdad no es el equivalente a mentir. Por supuesto, qué dado que somos carnívoros sin garras ni colmillos, todos mentimos (como dice Dr. House) y lo seguiremos haciendo. Pero la post verdad es, más que falsear datos, una operación de recorte de la información, siempre necesaria pero antojadiza.

