Opinión

 

“Más vale un inútil que un Nerón”.
- Theodore Lessing


Comienza la película. Un hombre camina por una vereda. Una mujer por otra. Se encuentran en la esquina. Se sonríen. El hombre le pregunta si va en su misma dirección. La mujer, un tanto turbada, le dice que no. Ambos se encogen de hombros. Y cada cual sigue su camino. A las pocas cuadras la mujer vivirá un incidente que marcará el verdadero inició del film, un thriller. Si ella coincidía en el camino del hombre, hubiera sido otra película, quizás una romántica.

 

 

“La ira nunca carece de motivo, pero pocas veces se trata de un buen motivo” - Benjamin Franklin

 

Corría principios del año 1979. Argentina aún festejaba haber ganado el mundial de fútbol. Videla, Massera y Agosti celebraban junto a un pueblo exaltado, la conquista deportiva futbolística a nivel mundial. Terroristas, represores y todo un país se fundían en un gran abrazo como si los años de la violencia entre los dos demonios se hubiese detenido. De derechos y humanos pasamos a tocar el cielo con las manos.

 

El modo en que se conformó la fórmula presidencial del Frente de Todos que compitió en las últimas elecciones no tiene antecedentes.

 

Todo es chiquito, menor, pequeño diminuto. No hay grandes ideas y menos proezas para emprender como comunidad nacional. Ciertamente las utopías macabras del siglo XX se hundieron en el fango de millones de muertos. Ninguna de ellas queda en pie.

 

La Argentina tiene el problema más serio del mundo. Ningún país podría encontrarse en su camino con una dificultad mayor. Las demás naciones pueden tener inconvenientes de distinta índole, pero ninguna de ellas padece el nivel dilema que tienen los argentinos: el país se angustia por lo que prefiere.

 

Las contradicciones de un gobierno atrapado en sus múltiples relatos.

 

El populismo consiste en trabajar políticamente para conquistar mentes y corazones de algunos ciudadanos supuestamente desplazados, resolviendo algunos problemas menores de su subsistencia y explotando el anhelo de rápidos cambios de quienes jamás obtienen representatividad suficiente para decidir por sí mismos la orientación que desearían darle a dichos cambios.

 

Ninguna etapa del peronismo es igual, ni siquiera parecida a la otra. Ahora pasa lo mismo, este gobierno no es una continuación del anterior de Cristina, es estructuralmente otra cosa, no muy sencillo de interpretar ni de entender.

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