Opinión

 

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, luego de su discurso de asunción en diciembre pasado, en el que les pidió a sus funcionarios que fueran militantes, designó a dos funcionarios procesados: el ministro de Salud, Daniel Gollán, y el Director Ejecutivo de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires, Cristian Girard.

 

Luego de un mes de gobierno, aún sigue siendo difícil encasillar al Gobierno de Alberto Fernández. Y, quizás, ese carácter ambiguo, zigzagueante y hasta contradictorio sea su esencia constitutiva.

 

Desde los foros académicos hasta las charlas de café, no son pocos quienes atribuyen los problemas argentinos al peronismo. Siguiendo la célebre pregunta de Vargas Llosa sobre el Perú, creen que la Argentina se "perjudicó" en 1945.

 

"En Capital hasta los helechos tienen luz y agua”, dijo la vicepresidente de la Nación en La Matanza, uno de los distritos con mayor desigualdad y peores índices sociales de la Argentina (pero cuyo gobierno tiene -llamativamente- más de 9.000 millones de pesos depositados en plazos fijos en el Banco Provincia).

 

 

Es de creer que el ministro de Economía era consciente de la repercusión que tendrían sus declaraciones cuando advirtió, durante el pasado fin de semana, acerca de la inexistencia en su cartera de un plan para auxiliar a la provincia de Buenos Aires, incapacitada con sus solos medios de honrar el compromiso de U$ 277 MM, que vencen el próximo jueves.

 

A pesar de haber dicho Ud. que está conforme con sus primeros días de gobierno, quizá sea la hora de decirle, sin dejarnos tentar por ningún juicio “anti algo”, que somos muchos los que no estamos dispuestos a aceptar las pretensiones de quien, metafóricamente hablando, “cree que dos más dos es igual a cinco; por lo cual, no habiendo motivo para suponerlo demente, debemos asegurar que no lo cree, por mucho que grite y aunque se deje matar por sostenerlo” (Ortega y Gasset)

 

Una versión indica que el presidente de Estados Unidos no podía permitir que lo compararan con el ex mandatario demócrata en relación a Irán.

 

Una sensación de impotencia, de frustración y abatimiento nos noqueó. En muchas reuniones privadas, en el trabajo, en la calle, en los trenes, se comenta. Pero siempre en privado.

 

Mauricio Macri aún no consigue hacer pie en el llano.

 

La economía y las relaciones políticas, para el Presidente. La Justicia, la seguridad y los servicios de inteligencia, para Cristina Kirchner. Esa podría ser a grandes rasgos una descripción del gobierno de Alberto Fernández. Es una administración en la que deben convivir una jefa política y el presidente del país.

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