Jueves, 11 Febrero 2021 11:16

La anti política no lleva a ninguna parte - Por Mauricio Maronna

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La profundización de la grieta extrema los posicionamientos y aparecen referencias impensadas hasta unos años atrás, como el caso de Bullrich y Berni

 

Siempre hay que ponerse del lado de la política frente a la anti política. Escríbase esto para quienes piensan que cuando desde el análisis político se critica la actualidad de la dirigencia se está cayendo en una contradicción. Esa mala dirigencia hace, por ejemplo, que a nadie fuera de la corporación le interesen las elecciones.

 

Aclarado ese punto, debe decirse que todo el contexto de los partidos y del gobierno parece ir en dirección al aumento de la grieta. Como en los aviones —dicen los que vuelan, porque este columnista es fóbico a volar— el menú parece estar dirigido a dos variantes, nada más: pasta o pollo.

La realidad, los antecedentes y el futuro tiene preocupadísimos a quienes no son del PJ ni de Juntos por el Cambio. En los comicios anteriores no hubo chance para ninguna expresión tercerista. La sociedad, hasta acá, ha mordido la zanahoria de telgopor que le puso delante de sus narices el kirchnerismo y el macrismo. Un fabuloso negocio que ambos cobraron en caja. Unos en el 2015, otros en el 2019.

Blanco o negro

Los medios se están preparando para ir a la guerra. Deténgase el lector en los pases de canales y cadenas de noticias en el inicio de un año electoral. No es casual que luego de la Presidencia de los Kirchner, incluso mientras tanto, los presidentes y gobernadores de la provincia de Buenos Aires hayan sido fruto de la ciudad de Buenos Aires. Las grandes cadenas de noticias penetran en todo el territorio nacional y expanden “la grieta”.

Los corralitos mediáticos porteños escriben la partitura. Y cada vez es peor. Hoy, la estrella mediática del no peronismo es Patricia Bullrich, un producto estacional que dice lo que la mayoría o una parte significativa de la sociedad quiere escuchar en materia de seguridad. A la derecha de Bullrich sólo está la pared. O Sergio Berni, un excéntrico fruto del cristinismo.

Explíquenle a un sociólogo nórdico cómo el progresismo panfrepasista que encarna el kirchnerismo tiene en su matriz a un dirigente de derecha como Berni. Alrededor de ese discurso, aparecen satélites de la anti política, como José Luis Espert.

Lo de Espert marca que lo que se quiere presentar como alternativa es muchísimo peor que lo que está. Espert hizo una paupérrima performance en las elecciones. Cosechó el 1,47% de los votos. En vez de mantenerse en su actividad privada, aparece en los medios queriendo dar lecciones y amenazando con volver a presentarse.

Renovación y cambio

Argentina necesita, al igual que Santa Fe —que ya no es ni de lejos la suiza de la política nativa— una profunda renovación política. Caras nuevas, democráticas, abiertas. No outsiders mediáticos que no tienen ni la menor idea de cómo se hace un presupuesto. La novedad es el ofrecimiento que le hicieron a Alejandro Fantino para que sea candidato en la provincia. Fantino, más serio que los oferentes, los mandó de vuelta.

Bullrich llega en algunos días más a Rosario, y es esperada en el PRO como la nueva chica de la tapa. Increíble pero real. De la lectura de las últimas encuestas, al margen de la caída de los gobernantes —algunos más, otros menos—, el gran porcentaje se lo lleva la inseguridad, por lejísimo la mayor preocupación de los santafesinos.

Todos los frentes políticos deberían incluir en sus equipos a especialistas en la materia, para evitar que los candidatos de siempre caigan en el error de prometer cosas que no pueden cumplir. Los ejemplos están a la vista en Santa Fe. Una recurrencia de las malas experiencias, que tuvo en 2013 el récord de homicidios.

El mal resultado de las gestiones no será subsanado por la anti política, que no sabe de seguridad ni de nada que le pueda cambiar el rostro a la realidad.

De esas cosas debería estar hablando la política, pero no lo hace. En febrero, de una vez por todas, se debería definir si habrá o no Paso, si habrá o no ley de lemas, o si directamente habrá una sola elección general.

Correr el arco

El escenario que viene es complejo. Los bajos números relativos en este momento de casos de coronavirus, dicen los especialistas que tendrá una explosión en otoño-invierno. La idea del gobierno es correr todo el calendario hasta la primavera. Pero no lo piensa en términos exclusivamente sanitarios. Cree Alberto Fernández que el tiempo le jugará a favor, incluyendo la liquidación de exportaciones. Por eso, ayer, les prometió a los productores que no les subirá las retenciones.

La buena noticia llegó de la mano de Massa. Hábil, el presidente de la Cámara de Diputados puso el acento en lo que más le molesta a la clase media, además de la seguridad: el impuesto a las Ganancias. El primer mordisco a la manzana envenenada que Macri le dio a sus votantes es no haber cumplido su promesa. “Durante mi gobierno ningún trabajador pagara impuestos al salario”, dijo en la campaña electoral.

Hay que seguir con lupa los movimientos del líder del Frente Renovador. Además del kirchnerismo, no hay mucho más en plaza desde el lado del Frente de Todos.

Mauricio Maronna
Twitter: @MauricioMaronna

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