Lunes, 16 Agosto 2021 09:01

Fernández, otro gol en contra - Por Mauricio Maronna

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El presidente comete errores increíbles en medio de un panorama político desolador. La falta de liderazgo y la mediocridad de la oposición no ofrecen un futuro esperanzador

“No te pido que atajes las que vayan dentro, pero por lo menos no te metas adentro del arco las que vayan fuera”, era el consejo que Alfredo Di Stefano le daba a su arquero en el Valencia, equipo al que entrenaba. A Alberto Fernández había que haberle aconsejado lo mismo. El presidente de la Nación es una máquina de hacerse goles en contra.

Una foto más, una foto menos, el presidente no parece estar capacitado para el más alto cargo que la democracia dispone. Su gabinete es una constelación de individuos mediocres (él ya dijo que no cree en la meritocracia), su equipo de comunicación es peor que el de una comuna y se encierra en laberintos insólitos por falta de sentido común. Y nunca sale por arriba, como proponía Marechal.

Tiene una sola cosa a favor el jefe del Estado: el mediocrísimo panorama opositor, repleto de oportunistas a los que no se les cae una idea. Basta con ver la reacción histérica, vilipendiosa del PRO por la aparición de Facundo Manes. Y si quieren algún ejemplo más, posen su mirada y su pensamiento sobre María Eugenia Vidal. La ex gobernadora bonaerense, de forma descarada, pasó de ser gobernadora bonaerense a postulante a diputada porteña en cuatro años. Y dale que va.

Contradicciones del discurso

No sólo hace eso Horacio Rodríguez Larreta, también les da vía libre a que sean candidatos por Santa Fe personas que hace casi 20 años viven en la ciudad de Buenos Aires. Nadie pone en duda el talento ni las condiciones humanas de los porteños que se postulan por la bota, pero es una contradicción al deber ser que propugnan los macristas respecto del republicanismo. ¿O no? Kant se haría una fiesta más pomposa que la de Fabiola.

Debe decirse que hoy lo único que salva al gobierno es la oposición. A nadie de ese redil se le cae una idea, más que escandalizarse por la festichola de la inabordable Fabiola Yáñez, con Fernández posando para las fotos entre tortas y botellas de champagne. Para colmo de males, a esta altura de los acontecimientos Cristina no puede salir a decir lo que piensa, porque no hay tiempo que perder respecto de la campaña. No puede haber más fuego amigo, aunque a Fernández (Alberto) no le den las costuras.

Argentina llegará a las elecciones primarias con inflación galopante, muchísima gente sin haber recibido el kit completo de vacunación y un estado de depresión social que puede evitar el acceso a las urnas. Que la clase política agradezca que la sociedad está más deprimida que con bronca.

Fernández es un presidente sin liderazgo, y eso es lo más grave que le puede pasar a un jefe. Por lo pronto, necesita un urgente cambio de gabinete. Hay ministros que no se sabe para qué están. No hacen nada, no se los nombra, no aparecen. Qué curiosidad peronista: al tiempo que muchos pensaban en Agustín Rossi como jefe de Gabinete, Fernández & Cafiero lo embaucaron con la candidatura en Santa Fe, a la que le darían todo el apoyo. Bastaron dos señas de Cristina para que se pongan detrás de Perotti y su emblemática lista que lo lleva como candidato a senador suplente. Otra cosa insólita.

Alberto Fernández es como un papel en medio del huracán, pero el peronismo no tiene un sucesor a mano pensando en el 2023. Muchos creen que el actual presidente debería ir a la reelección en 2023... Hasta que el inefable Alberto tropieza con una nueva piedra.

El fracaso de todos

Si el Frente de Todos pierde las legislativas habrá un camino trazado con miguitas de pan (a lo Hansel & Gretel) para que en 2023 vuelvan los cambiemitas. Que no han hecho ni una autocrítica seria de su malísimo paso por el poder. Es el destino que voceaba Duhalde sobre la “condena” que pesa sobre el país. Lo del “éxito” es una chicana del otrora portentoso caudillo del conurbano bonaerense. El único exitoso es Messi.

En materia sanitaria las cosas también fueron impresentables. Demasiadas muertes, muy poca gente con las dos dosis, nadie sabe que va a pasar con la Sputnik. Ni con casi nada. La mezcla de marcas fue una salvación. De no haber sido por eso, el aquí y hoy estaría repleto de escándalos.

Hay candidatos que se presentan como outsiders de los dos frentes mayoritarios que, en la Argentina de los 80, hubieran servido nada más que para cortar tickets en el Circo Sarrasani. Se ha escrito en esta columna: aquí hasta los emblemas de la antipolítica son truchos. O parecen.

La campaña en Santa Fe es un largo derrotero de políticos intentando que alguien se acerque a escucharlos. Ojalá tengan suerte frente una multitud de desangelados que sufre por las carencias económicas, porque de esta crisis se sale con más y mejor política.

La rueda de la política no se termina el 14 de noviembre, día de las generales. Habrá un breve espacio hasta marzo de 2022 y ahí los comicios del 2023 ganarán todo su espacio. Esos son los que van a cocinar el bacalao. El mojón de noviembre próximo servirá para saber quiénes estarán buscando lugares de poder. O un trabajo por cuatro años.

No pasa mucho más que eso.

Mauricio Maronna
Twitter: @MauricioMaronna

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