Jueves, 15 Abril 2021 10:56

No hay salud, dinero ni amor - Por Mauricio Maronna

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La situación sanitaria escala día a día sin que aparezcan horizontes de solución. En la primera ola hubo IFE y ATP, hoy ausentes. Tensión política

El panorama es desolador

Los gobernadores no quieren involucrarse en la toma de decisiones respecto de restricciones por la pandemia, como si fueran Poncio Pilato multiplicado. El presidente de la Nación perdió gravitación y poder propio. La gente es azuzada por periodistas interesados en hacerles creer que el país vive una dictadura.

El berretismo se ha hecho carne en el país. Además de estadistas, faltan opositores. Por ahí anda correteando Patricia Bullrich (ex todo y de todos) tratando de sacar un beneficio nimio de la desgracia. Ojalá la sociedad hacia la cual se dirige se dé cuenta de que la toman por tonta.

Por ahí anda el gobierno, al fin con las arcas vacías, sin poder auxiliar vía IFE o ATP a las pymes. Es probable que si se vuelven a bajar persianas, muchas ni puedan poder volver a abrir. Por ahí andan los medios de comunicación embanderados con uno u otro sector de la grieta. Preparándose para la guerra, que no será otra cosa que las campañas electorales.

Menos que más

“Y donde estas tú famoso gurú. Ahora que se fueron y apagaron la luz”, cantaba Miguel Cantilo anticipándose al futuro. Si uno mira las encuestas no hay gurúes que valgan. Toda la clase política nacional, salvo alguna excepción, tiene mayor imagen negativa que positiva.

En ese contexto, los políticos tendrán que salir a pedir el voto en agosto, en septiembre, en octubre o en noviembre. Puede cambiar el mes, pero no cambiará la forma ni el contenido. En el escenario de guerra que se viene, algunos preferirán leer a Sun Tzu y no a los analistas políticos. Aunque varios quieran parecerse. A propósito, el autor del Arte de la Guerra recomienda que lo mejor es vencer al enemigo sin darle batalla. No será posible ni en Santa Fe ni en la Nación.

La provincia de Santa Fe no se puede sacar de encima a su peor personaje, el que generó situaciones, maniobras, formas y desequilibrios verbales como nunca antes había sucedido. Y ni siquiera es de Santa Fe. Es increíble que con todo el daño que le provocó, el gobernador Omar Perotti quiera sostener a Marcelo Sain en el organismo de investigaciones. Hay en esos meandros otro Poncio Pilato conjetural: el fiscal Carlos Baclini.

La campaña en la provincia será a salto de mata, habrá más enemigos que adversarios. Siempre las elecciones son una instantánea, pero que empieza a proyectar la película que se verá dos años después. Si gana estas intermedias un dirigente peronista quedara en el imaginario como potencial gobernador, si el candidato es Miguel Lifschitz, y triunfa, habrá dos años que casi estarán de más desde lo político. Lo propio sucederá si el que se alza con los comicios legislativos es Juntos por el Cambio.

Esa cita no se pudo dar en 2017, cuando Roy López Molina parecía que ya era intendente y, dos años después, salió tercero, arañando el cuarto puesto. A la inversa sucedió con Pablo Javkin, quien tuvo mala performance en 2017 y dos años después se convirtió en el domador del Palacio de los Leones.

Esta vez, las cosas parecen diferentes. Ya es notoria la paridad entre el PJ y Juntos por el Cambio. El 2017 será una grandísima encuesta que puede estar pariendo un cambio en el poder o el mantenimiento del Frente de Todos. Acá, lo que hará girar al gallo en las alturas será la pandemia.

Todo pudo haber sido peor. Debe decirse en contra de los periodistas que despotrican contra las medidas de Casa Rosada, que han sido un juego de niños comparadas con Estados del Primer Mundo. Demasiado blandito todo.

Sin restricciones y prevenciones mayúsculas en el uso de los instrumentos todo será peor. Pero la gente está harta, confundida y desconfiada de quienes toman las medidas. Anoche, Fernández se animó un poco más.

Sangre, sudor y lágrimas

Como garrapatas verbales se prenden los anti cuarentena, siempre y cuando la desgracia no toque a sus puertas. Lo lamentable del tiempo transcurrido es que se han quedado sin poder político todos los gobernantes: en la Nación, en las provincias y en las ciudades. Imagínense a uno de estos dirigentes pidiendo “sangre, sudor y lágrimas”. Es más fácil que caiga nieve en Reconquista.

Al momento de escribirse esta columna de opinión el jefe del Estado anunció medidas para el AMBA. Hay que respetarlos, acatarlos, no dejarse llevar por los tambores de guerra que amenizan Bullrich y muchos periodistas. Hay que dejar que prime el sentido común.

Tampoco deberá dejarse llevar la sociedad hacia ese anzuelo que subestima la política, aunque hoy hayan caído en desgracia los políticos tradicionales. Ya ha pasado la hora para aquellos que llevan diez años, o mas, en sus bancas y han sido más parte de los problemas de la Argentina que de la solución.

De las crisis, siempre, se sale con más y mejor política. Hay que avisarle también a Sergio Berni, la otra cara de la moneda de los dirigentes más intolerantes de Juntos por el Cambio.

Mientras tanto, todo es desolador.

Mauricio Maronna
Twitter: @MauricioMaronna

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