Política

Precalentamiento, pandemia y cuarentena, radicalización y giro al pragmatismo. Analicemos qué nos dejará el 2020 y qué podemos esperar para el 2021, aunque tan solo sea un pronóstico parcial.

A un año de la asunción de los presidentes Cristina y Alberto Fernández, es importante hacer un balance de lo logrado desde el 10 de diciembre de 2019. Todas las cifras son del INDEC o del BCRA salvo que se indique otra fuente de los datos. Bienvenidos al año de los Fernández.

La ratificación por la Corte Suprema de la condena de Amado Boudou por el caso Ciccone no sólo desató una tormenta de críticas sobre el tribunal al que el kirchnerismo quiere doblegar, sino también sobre la vigencia del estado de derecho y la legitimidad de la democracia.

Cristina Fernández de Kirchner quiere hacer del Congreso el centro de difusión de la campaña, para convertirse en su gran protagonista. Es la manera que halló de intervenir en ese proceso sin ser candidata y de resolver una falencia inquietante del Frente de Todos, la falta de una figura que sustituya el atractivo que despierta entre sus votantes. Esa estrategia tiene un beneficio adicional. Le permite sortear la inactividad que caracteriza al Poder Legislativo en períodos electorales.

Impulsar la suspensión de las PASO fue el puntapié inicial del partido que ya se está jugando con la mira puesta en alcanzar la mayoría propia en la Cámara de Diputados, último reducto que aún presta resistencia a las iniciativas del cristinocamporismo

La quita de fondos a la Ciudad tiene una intencionalidad política, además de fiscal. Larreta se convirtió en uno de los máximos líderes de la oposición y una potencial amenaza para Alberto Fernández.

Aun año de la asunción del gobierno del Frente de Todos, el kirchnerismo puro y duro le ha copado casi toda la escena al presidente Alberto Fernández.

El país terminará el año con 40 mil muertos de la peste y el penúltimo lugar en el ranking de los que gestionaron de manera más ineficiente la emergencia.

Alberto Fernández sabe que ella carece de límites, que está dispuesta a traspasar todas las barreras. Esa vaga certeza es lo único que explica el inexplicable temor del Presidente hacia su vicepresidenta.

Alarmado por la corrida cambiaria el presidente quiso aplicar un ajuste ortodoxo, pero CFK vetó la idea. Le corrigió la poda a las jubilaciones y amaga con impugnar el acuerdo con el FMI.

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