Política

Dentro de la coalición gobernante parece haber hoy un solo proyecto de poder: el de Cristina Kirchner. Lo refleja la pleitesía que se le rindió una semana atrás, cuando la vicepresidenta hizo su ingreso a la Casa Rosada para asistir al velatorio de Diego Maradona.

El conflicto entre los peronistas y Horacio Rodríguez Larreta funciona como un visor a través del cual se pueden advertir todas las dimensiones del drama oficialista. Allí se expone una forma de hacer política cuyo gurú fue Néstor Kirchner.

La máquina de humo del Gobierno se rompió. Las cortinas de humo que intentó fabricar para tapar la pésima gestión de la pandemia y de la economía y el brutal ajuste que se vio obligado a implementar ya no funcionan.

Da la impresión de que "el gobierno de científicos" tarda en aparecer. La descoordinación y la improvisación pasan a convertirse en un hábito. El canciller no estuvo en el encuentro virtual de Alberto Fernández con Joe Biden. No estuvo porque fue a Olivos y la reunión era en la Casa Rosada. Parece increíble, pero es real.

La permanencia, continuidad y ampliación del “cristinismo” se explican sólo por lo que suceda en la Provincia de Buenos Aires. 

Justo cuando la causa de los cuadernos tomaba un crucial impulso en la Justicia, el periodista Diego Cabot recibió la novedad de que era perseguido por la decisión de un juez.

El mensaje dejó helados a los principales referentes del gobierno porteño. Máximo Kirchner tomó la palabra en la Cámara de Diputados y salió a defender el recorte de fondos a la ciudad de Buenos Aires con un ataque directo a Horacio Rodríguez Larreta, al que caracterizó como candidato presidencial en 2023.

La muerte de Maradona dejó en segundo plano declaraciones poco auspiciosas hechas por Martín Guzmán al “Financial Times” sobre el acuerdo pendiente con el FMI.

La impericia revelada por el Gobierno en la organización de los funerales de Maradona abre un interrogante entre los intendentes del peronismo bonaerense sobre el grado real de influencia que puede ejercer Alberto Fernández para que sorteen con éxito la inhibición legal de ser reelegidos más de una vez, como les prometió hace un mes en un acto realizado en Avellaneda.

El kirchnerismo imagina a Horacio como rival para el 2023. Por eso, le adjudica la represión y le recorta los fondos.

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