Política

Argentina carece de dirigentes que se encuentren a la altura de la crisis transformada en eterna situación límite.

 

Entre la apertura que propone Alberto Fernández y la fricción política de Cristina, se moldea un gobierno que se debate entre el pragmatismo y la doctrina justicialista

 

Luego de sufrir el sistemático fuego amigo del kirchnerismo, el presidente Alberto Fernández emplea todas sus energías en darle pelea a la sensación de que existe un doble comando con la vicepresidenta Cristina Kirchner.

 

La política argentina ofrece una composición sin precedente, que expone a diario su indisimulable fragilidad. El bicoalicionismo en el que ha quedado conformado el mapa transita sin demasiadas certezas y con muchos sobresaltos, en medio de las enormes dificultades económico-financieras y de la ausencia, aún, de progresos en cuestiones sustantivas.

 

Una primera comprobación que es a estas alturas de perogrullo: Alberto Fernández tiene más problemas a resolver adentro de su propia coalición de gobierno que fuera de ella.

 

Si razonablemente una de las grandes preocupaciones de Cristina Kirchner, quizá la mayor, es su futuro judicial y el de sus hijos; y si uno de los motivos para dar un paso al costado y regresar al poder a través de Alberto Fernández fue que con él ese problema podría solucionarse, entonces la polémica en torno a si hay o no presos políticos no es un tema menor.

 

El presidente tiene dos frentes abiertos. Con los acreedores le fue mal. Sufrió además la interferencia de CFK que hostigó al FMI del que esperaba apoyo para poder reperfilar la deuda.

 

La grieta tiene nombre y apellido. Se llama Cristina Kirchner. Cada aparición de ella significa más metros de profundidad en ese abismo que divide a una parte importante de la sociedad argentina (40% entre unos y otros). Ahora abrió una grieta dentro del propio Gobierno, del que ella supuestamente es mentora.

 

Alberto y Cristina llevan hasta el límite la negociación con los acreedores. Y caminan por la cornisa del default.

 

En qué consiste el proyecto de ley de "capitales alternas" del Presidente y cómo se inscribe en la historia argentina.

 

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