Opinión

En un país con instituciones tan endebles como el nuestro, cuanto importa no es tanto el estado de derecho como la relación de fuerzas existente en un determinado momento o período histórico.

Si no fuera por la voluntad del Fondo de soportar con ecuanimidad los insultos que le tiran, la situación económica del país sería todavía peor.

El proceso de descomposición del sistema político basado en la llamada grieta avanza vertiginosamente. El eje principal de ese sistema era en principio el poder -y luego, la invocada amenaza de restauración- de Cristina Kirchner; la contraparte funcional era la alianza soldada por el ánimo anticristinista, que funcionó como pegamento universal de la coalición opositora. Así se compuso un mecanismo nítidamente polarizado y un empate inmovilizador en el marco de una situación económica y social de paulatino deterioro que desgastó a ambos componentes de la polarización.

La Argentina necesita un cambio de rumbo. Hoy es un fuerte consenso social lo que hasta hace poco era la convicción de unos pocos: el enorme fracaso del último gobierno kirchnerista y el agotamiento de un modelo que nunca logró cumplir con los objetivos que se planteaba.

Las contradicciones internas del Gobierno respecto al FMI no parecen resueltas. En momentos en que una parte del Gobierno negocia para conseguir fondos frescos del organismo, otra parte insiste en criticar los acuerdos firmados. Insisten en criticar el préstamo otorgado en 2018, con argumentos superficiales e incorrectos. En otro momento, promovieron denuncias penales a funcionarios del organismo de crédito (actos de ignorancia, desconociendo la inmunidad de los mismos).

De todos los fenómenos globales, el narcotráfico exhibe una capacidad de mutación vertiginosa. De ahí que todas las perspectivas sobre su fisiología puedan resultar caducas al momento de su difusión. Con los elementos de juicio brindados por investigaciones de última generación y algunos expedientes judiciales es posible advertir sutiles modificaciones eclipsadas por los horrores cotidianos de la narcocriminalidad de Rosario. No por nada muchos expertos asemejan la lucha contra el narco con el “juego del gato y el ratón”, u otras metáforas como el “efecto globo”: si se aprieta mucho en un sitio se desplaza a otro. 

Después de veintisiete años de firmar ejemplares en la Feria del Libro de Buenos Aires, y de hacerlo invariablemente de pie y durante largas horas con el buen talante de un mosquetero de Dumas, al escritor Arturo Pérez-Reverte le sucedió esta vez algo inusual, al borde de lo insólito: varios de sus lectores más agradecidos se le acercaban con los ojos llenos de lágrimas o directamente rompían a llorar cuando se hacían la foto de rigor. A medianoche, tomando la última copa con amigos y a punto de regresar a Madrid, nos preguntó qué pensábamos de aquel extraño fenómeno emocional.

La Argentina de Alberto Fernández se gobierna con los ¡Ah…pero! Se le agrega el ¡pero Macri!, ¡pero la pandemia!, ¡pero la guerra!, ¡pero la seguía! y ahora, ¡pero la Corte! Esto último no es gracioso, es grave.

“La pobreza no se rebela. Encontraréis situaciones de rebeldía      
sólo cuando la gente pobre alberga alguna esperanza”.

-  Ryszard Kapuściński

En 1983, Raúl Alfonsín fue considerado el primer presidente de la recuperación democrática. La denuncia de la existencia de un pacto entre estos sectores asociaba al peronismo con el tenebroso gobierno militar

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